Ni el viento, ni la lluvia fina, ni el frío propio del mes de diciembre fueron capaces de opacar el talento y la entrega de Estefanía Saavedra. La artista melillense ofreció este domingo un emotivo concierto navideño en la vía pública que logró congregar a decenas de personas, a pesar de las adversas condiciones meteorológicas y de los cambios de última hora en el horario del evento.
El recital, previsto inicialmente para más tarde, fue adelantado a las 17:30 horas tras una decisión urgente adoptada durante la prueba de sonido. “Desde por la mañana estuve hablando con Cultura. Entre todos intentamos encontrar una solución viable, pero era complicado. No sé qué bombilla se me encendió para decidir hacerlo a las cinco y media, pero tiramos para adelante”, explicó Saavedra en una entrevista tras la actuación.
La reorganización del evento se debió a la previsión de lluvias durante toda la jornada, así como en los días posteriores. La cantante explicó que tenía un margen muy limitado para reprogramarlo, ya que comenzaba a trabajar y varios de sus compañeros no estarían disponibles el siguiente fin de semana. “Cuando lo haga, quiero que sea con todos. Por ejemplo, mi flautista se va, y no era viable hacerlo sin él”, afirmó.
Durante la prueba de sonido, que comenzó a la una del mediodía y se prolongó hasta más allá de las tres, tomó la decisión de adelantar el concierto a las 17:30 horas. Una determinación que fue respaldada de inmediato por la Consejería de Cultura, a la que la cantante agradeció públicamente por su apoyo constante: “Estoy muy agradecida a la Consejería, a Carmen, a Fadela, a Pepe, a Juan... Todos estuvieron buscando cómo hacerlo posible”.
El cambio de hora se comunicó con solo dos horas de antelación, lo que generó incertidumbre sobre la asistencia de público. Sin embargo, la respuesta ciudadana fue notable. “Pensaba que no iba a venir tanta gente porque muchos no se enteraron del cambio. Estuvimos toda la mañana avisando por todas partes, pidiendo a todos que ayudaran a correr la voz”, relató.
La sorpresa llegó al ver cómo, poco a poco, la calle se llenaba. El público respondió con entusiasmo, participando activamente durante todo el concierto. “La gente estaba entregada. Cantaban, bailaban, sentían cada canción, grababan con sus móviles… Y aunque llovía, no se iban. Era una lluvia flojita, pero constante, y había un ventolero tremendo. A nosotros no nos molestaba, estábamos todos disfrutando”, añadió la artista.
El repertorio, centrado en temas navideños, despertó la emoción del público. Tal como adelantó El Faro de Melilla en una publicación previa, el concierto fue concebido como un homenaje a los recuerdos de infancia y al poder emocional de la música en estas fechas. La conexión con la ciudadanía fue evidente, y muchos asistentes pidieron que se repitiera.
Saavedra relató que realizó el concierto sin haber comido desde el día anterior. “Salí de la prueba de sonido, me maquillaron, me peinaron y me fui directa al escenario. No había desayunado nada. Cuando terminé, le dije a mi marido que necesitaba comer algo porque me iba a caer redonda”, confesó entre risas.
Una vez concluido el concierto, el cielo dio paso a una fuerte tromba de agua. “Veinte minutos después cayó un chaparrón tremendo. Por eso digo que Dios nos dio una tregua, porque parecía imposible que saliera todo bien y al final lo logramos”, aseguró.
El evento formó parte de la programación navideña promovida por la Consejería de Cultura. “No queríamos cancelar. Fuimos los únicos que decidimos seguir adelante y eso fue muy emocionante”, concluyó Saavedra, visiblemente agradecida por el respaldo recibido y por el cariño del público melillense.








