El pabellón de Melilla se transformó el pasado sábado en una auténtica pista de circo para acoger el festival “Bajo la Gran Carpa de la Rítmica”, un evento organizado por el Club Virka Melilla, en el que 190 gimnastas y entrenadoras ofrecieron una inolvidable exhibición que combinó deporte, arte y emoción. La cita contó con el apoyo de la Consejería de Educación, Juventud y Deporte, y reunió a cientos de espectadores.
Desde el primer momento, el público fue transportado a un universo de fantasía. Las gimnastas, caracterizadas como artistas de circo, representaron figuras icónicas como acróbatas, domadoras, fieras, forzudos, payasos y equilibristas, con coreografías vibrantes llenas de creatividad, precisión y color. Cada número fue una puesta en escena cuidada al detalle, donde el movimiento corporal, el vestuario y la música se unieron para generar una experiencia visual impactante. Las actuaciones destacaron tanto por su ejecución técnica como por su capacidad para transmitir alegría, fuerza y sensibilidad.
Uno de los momentos más emotivos de la tarde fue el homenaje a cuatro gimnastas que se despiden de la competición de alto nivel tras una trayectoria de más de diez años: Alejandra Rosas, Adriana Montero, Carmen Sánchez y Aysel Pelaez. Un vídeo proyectado en pantalla repasó sus vivencias en el club y emocionó a todo el pabellón. La gala contó con la presencia institucional del Consejero de Educación, Juventud y Deporte, Miguel Ángel Fernández Bonnemaisón, y de Inmaculada Morales, Embajadora en Melilla de la Red de Mujeres del Deporte Español, que destacaron la labor del club y la importancia del deporte femenino en el desarrollo de valores y talentos.
El festival “Bajo la Gran Carpa de la Rítmica” no solo cerró la temporada del club con un lleno absoluto, sino que confirmó el alto nivel de la gimnasia melillense, capaz de emocionar y sorprender a partes iguales. Un espectáculo que unió la excelencia deportiva con la magia del circo y dejó huella en todos los asistentes.








