Los acontecimientos han provocado que la frontera sea uno de los primeros asuntos que tenga que abordar el nuevo delegado del Gobierno. La situación de los puestos fronterizos no ha variado sustancialmente en las últimas semanas. Sufren las mismas deficiencias desde hace tiempo y los agentes deben hacer frente cada día a idénticas dificultades. La falta de personal y recursos es una denuncia que los sindicatos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional vienen realizando de una manera reiterada sin demasiado éxito. Hasta ahora el problema no se ha abordado en toda profundidad, entre otros motivos porque su resolución no depende de las capacidades o voluntad de una sola persona. La receptividad del delegado del Gobierno a los problemas que le plantean tanto los agentes como sus mandos es sólo el primer paso. En el caso de Abdelmalik El Barkani, a diferencia de su antecesor, subir este primer peldaño no tiene por qué entrañar demasiadas dificultades. Hasta ahora el nuevo delegado del Gobierno se ha mostrado dispuesto a escuchar los planteamientos y demandas de unos y otros.
Luego será necesario trasladar el problema al Gobierno central y hacer ver la trascendencia de sucesos como los ocurridos en la frontera el último jueves, que no es la primera vez que se producen. Sin embargo, aunque no sea necesario demasiado esfuerzo subir un escalón más y logar el apoyo del Ejecutivo de Rajoy, éste no será suficiente ni bastará con aportar los medios y agentes necesario. En este asunto, como en una gran parte de los que afectan a Melilla, la colaboración de Marruecos es vital porque, como en cualquier otro lugar del mundo, la seguridad en una frontera es cosa de dos.







