Mukasa lleva esperando un año y medio a su solicitud por motivos humanitarios. Emanuel Mukasa, el joven ugandés residente en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) que cuenta con la peculiaridad de ser albino, se enfrenta a su cuarta renovación de la tarjeta de solicitante de asilo, después de un año y medio viviendo en Melilla a la espera de que el Gobierno central le ofrezca una respuesta.
Así lo comunicó en la jornada de ayer el máximo dirigente de Prodein, José Palazón, a El Faro, al tiempo que indicó que una vez que comienza a estudiarse la solicitud de asilo, se debe dar una respuesta en el plazo de seis meses.
De igual modo, lamentó que pese a que en toda España se conceda a los demandantes una tarjeta que les permite moverse por todo el territorio nacional, en la ciudad autónoma sea imposible salir por vía marítima o aérea presentándola a las autoridades policiales en los controles de embarque de pasajeros.
“Es una forma de disuadir. Mucha gente está renunciando a pedir asilo por esto. Se supone que las personas que están legalmente en España, como Emanuel, tienen libertad de movimiento. ACNUR, el Defensor del Pueblo y algunas sentencias ya han denunciado que no se puede retener a la gente en Melilla y Ceuta. Pero sus delegaciones de gobierno, con la anuencia de este y del anterior Ejecutivo, lo están haciendo, aunque tienen la obligación de permitirles moverse”, criticó Palazón. Por último, reseñó que en el caso de Emanuel “al desamparo de llevar un año y medio esperando una respuesta hay que sumarlo al limbo que supone que la entrada a suelo europeo sea pasando por Melilla, a donde llegó desde Marruecos a nado”.







