Los hombres de Raúl Cuenca sumaron tres puntos muy importantes en su casillero tras lograr la victoria en casa.
El Gimnástico Melilla tuvo que sufrir de lo lindo, pero finalmente consiguió la victoria y sumó tres nuevos puntos en su casillero tras derrotar al Apademar por 3-2.
El partido comenzó con los melillenses buscando la portería rival para intentar abrir el marcador lo antes posible, mientras que la escuadra cordobesa estuvo bien plantada en defensa creando peligro al contragolpe.
Llegado el ecuador del primer tiempo, Donoso recibió el balón de espalda a portería, se giró y colocó el esférico en la escuadra para subir el 1-0.
Pasaron los minutos y ninguno de los dos equipos se hizo con el control del choque, ya que era un partido de ida y vuelta con ataques constantes en ambas porterías, pero sin definición.
Faltando un minuto para el descanso, el Apademar pudo empatar, pero el tiro de Pablo salió cerca del palo, por lo que los dos conjuntos se marcharon a los vestuarios con el 1-0 en el luminoso del Lázaro Fernández.
La segunda parte se inició con una gran ocasión de Donoso, cuando desvió con el tacón un tiro lejano de Faisal, pero el balón salió rozando el poste. Tres minutos más tarde, Pablo tuvo el tanto del empate, pero Bruno lo evitó. En la siguiente jugada, Antoñín puso el 1-1 con un gran tiro ajustado.
Los hombres de Raúl Cuenca no se vinieron abajo y siguieron atacando constantemente la meta defendida por Emilio, pero sin suerte de cara a gol. A falta de diez minutos para la conclusión, el Gimnástico Melilla se hizo dueño y señor del esférico y dispuso de varias ocasiones claras para adelantarse, pero la zaga cordobesa o el meta rival evitaron el segundo gol melillense.
En el minuto 34, Roberto envió el palo el balón cuando sólo tenía que empujarlo en el segundo palo libre de marca. En la siguiente jugada, el cuadro visitante se topó también con la madera. Fueron unos minutos de auténtico infarto, ya que el gol pudo llegar para cualquiera de los dos equipos.
A falta de cinco minutos para el final los locales cometieron la quinta falta, por lo que tuvieron que bajar el nivel en defensa para evitar un lanzamiento de doble penalty.
A falta de dos minutos y medio para el final, Roberto consiguió el 2-1. Poco después, Bruno detuvo una falta directa sin barrera desde unos siete metros.
En el minuto 39, cuando la escuadra visitante jugaba de cinco, Bruno atrapó el lanzamiento de Emilio y disparó a portería desde su cancha para subir el 3-1 al marcador. Parecía el tanto de la tranquilidad, pero 30 segundos después, Pablo subió el 3-2 tras finalizar un contragolpe, pero no hubo tiempo para más y los tres puntos se quedaron en Melilla.








