El general de división en la reserva Rafael Dávila Álvarez ha afirmado que “es evidente que Marruecos representa una amenaza para España”. Así lo expresó durante una entrevista con Otralectura.com en la que ha hecho un repaso a su trayectoria profesional, su obra reciente y los retos que enfrenta España en materia de defensa y seguridad con mención a Ceuta y Melilla.
Dávila defiende en esa charla que la situación estratégica de las dos ciudades autónomas convierte a ambos enclaves en objetivos sensibles dentro del panorama geopolítico del norte de África. “No son opiniones, son hechos”, subrayó el general, al referirse al papel de Marruecos como potencia regional en expansión, con pretensiones declaradas sobre estos territorios bajo soberanía española.
A juicio del militar, el Estado debe asumir que la amenaza no es teórica ni retórica. “España debe estar preparada para defenderse”, recalcó, señalando que Ceuta y Melilla constituyen “un punto débil del Estado” que debe ser protegido con firmeza. Según explicó, la posición geográfica, la presión demográfica y el contexto internacional obligan a tener una estrategia clara que combine presencia militar efectiva, voluntad política y un relato diplomático coherente frente a los desafíos externos.
Dávila aprovechó su intervención para criticar la pasividad institucional ante los reiterados gestos y acciones que, desde su perspectiva, ponen en cuestión la soberanía española. Lamentó que, durante años, las advertencias sobre el fortalecimiento de Marruecos hayan sido minimizadas. “El discurso oficial ha preferido mirar hacia otro lado”, advirtió, tras enumerar episodios recientes como la crisis migratoria de mayo de 2021 o las continuas tensiones en torno a la delimitación marítima frente a Canarias.
El general Dávila recordó que Marruecos mantiene en sus libros de texto la reclamación explícita sobre Ceuta y Melilla. También hizo mención a los incrementos presupuestarios que Rabat ha destinado en los últimos años a modernizar sus Fuerzas Armadas, y a la importancia que otorga a su proyección africana y su presencia internacional.
El militar instó a las instituciones españolas a abandonar la improvisación y diseñar una política de defensa basada en el conocimiento, la previsión y la responsabilidad. En sus palabras: “La defensa no puede quedar en manos de la desinformación ni de la improvisación. Requiere voluntad, medios y determinación”.
Igualmente, manifestó su deseo de que en España se consolide una auténtica cultura de la seguridad, como ocurre en países como Estados Unidos (EEUU) o Reino Unido. En ese sentido, lamentó que exista un distanciamiento creciente entre el Ejército y la sociedad civil desde que se abolió el servicio militar obligatorio o mili. A su juicio, “los militares deben de hablar” y ofrecer su experiencia profesional para contribuir al debate público. “No tengo por qué hablar criticando a uno u otro. Ahora que estoy retirado lo hago. ¿Por qué? Porque es mi libertad”, afirmó.
Además, criticó que se haya trivializado el papel de las Fuerzas Armadas como instrumento de seguridad y defensa, y reclamó una mayor conciencia colectiva sobre la importancia de contar con un modelo estratégico adaptado a los tiempos. “No se trata solo de tener presencia, sino de tener una estrategia que se comprenda, se respalde y se mantenga a largo plazo”, expresó.
Dávila, que ha dedicado parte de su carrera a estudiar la geopolítica del norte de África y la historia militar española, ha publicado numerosos artículos en los que advierte sobre la evolución de Marruecos como actor estratégico. En su análisis, el equilibrio entre ambos países se ha visto alterado en los últimos años, y ello exige una mayor atención por parte del Estado y la opinión pública.
Respecto a los conflictos internacionales que afectan al entorno estratégico de Europa, Dávila mostró su preocupación por la pérdida de influencia de España, especialmente en zonas clave como el Sahel. Denunció que “Europa ha abandonado el Sahel totalmente” y alertó de los riesgos que implica esa retirada. Según dijo, allí se concentra “la zona de mayor tráfico de drogas, de personas, armamentos. Hay absolutamente todo lo que tú quieras del crimen, el crimen lo tienes en el Sahel”.
Para concluir, el general subrayó la necesidad de actuar con realismo y firmeza. “La seguridad nacional empieza por conocer al vecino”, sentenció. “Y para proteger lo que es nuestro, primero hay que entender qué estamos dispuestos a defender y cómo vamos a hacerlo”.









Y ahora van a abrir por el Atlántico una puerta al Sahel utilizando para ello el Sahara Occidental del que, teóricamente, España es potencia administradora. Y las NNUU calladas.