Rostrogordo se ha convertido este fin de semana en un punto de encuentro para decenas de melillenses que han querido celebrar la llegada del verano de una forma diferente. El entorno natural ha acogido una jornada marcada por el bienestar, la convivencia y la solidaridad, organizada por la Asociación El Techo es un Derecho e Inma Gaitán con motivo del Día Internacional del Yoga.
Familias, jóvenes, adultos y niños participaron en las distintas actividades programadas, creando un ambiente distendido y cercano que se prolongó durante el viernes y el sábado. Entre los asistentes también estuvieron presentes varios niños de los Scouts, que disfrutaron de las propuestas al aire libre y compartieron espacio con el resto de participantes en una experiencia que tuvo como protagonista la convivencia.
La iniciativa, impulsada por Farida Mohamed e Inma Gaitán, logró reunir a un numeroso grupo de personas en un entorno privilegiado como Rostrogordo. La música fue una de las primeras protagonistas de la tarde del viernes. Los DJs de Mente Abierta Melilla, Subsonika, Aivis y Cuchi Dody animaron el inicio de la jornada y contribuyeron a crear un ambiente festivo en el que no faltaron los bailes, las conversaciones y los momentos de encuentro entre personas que, en muchos casos, no se conocían previamente.
A medida que avanzaba la tarde, los asistentes participaron en la Caminata por la Armonía, una actividad que permitió recorrer los senderos de la zona mientras disfrutaban del paisaje y de la tranquilidad del entorno. Posteriormente, la Meditación Zazen guiada por Javi Gallego invitó a detener el ritmo y dedicar unos minutos a la reflexión y la conexión personal.
La programación ha continuado hoy con una de las actividades más esperadas, la sesión especial de yoga dirigida por Inma Gaitán. Decenas de personas extendieron sus esterillas para participar en una práctica que sirvió para despedir la primavera y dar la bienvenida al verano. La sesión estuvo marcada por un ambiente de calma y compañerismo, en línea con el espíritu del encuentro.
Sin embargo, la iniciativa fue mucho más que una actividad deportiva o de ocio. Desde el primer momento estuvo presente su carácter solidario. Los participantes acudieron con alimentos no perecederos destinados al Banco de Alimentos de Melilla, respondiendo al llamamiento realizado por la organización. Además, muchas personas aprovecharon la ocasión para donar productos de higiene femenina, sumándose así a la campaña impulsada por la Asociación de Mujeres Activas para visibilizar la pobreza menstrual.
Durante las dos jornadas predominó un ambiente de alegría, respeto y participación. Los asistentes compartieron música, naturaleza, ejercicio y momentos de conversación, demostrando que es posible combinar el cuidado personal con la solidaridad. El resultado fue un fin de semana en el que Rostrogordo volvió a convertirse en uno de los grandes espacios de convivencia de la ciudad y en el escenario perfecto para recibir el verano rodeados de comunidad y compromiso social.








