Las XXXI Jornadas de Derecho Enrique Ruiz Vadillo llegaron este viernes a su fin en el Centro Asociado de la UNED en Melilla, poniendo el broche a tres días de intenso análisis jurídico que han reunido a algunas de las principales figuras de la judicatura, la fiscalía y la universidad españolas. La clausura estuvo marcada por la satisfacción generalizada de los participantes y por la reflexión sobre los retos que afronta actualmente la Administración de Justicia, especialmente tras la entrada en vigor de la nueva organización judicial basada en los tribunales de instancia.
El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Ceuta y Melilla, Lorenzo del Río, realizó una valoración muy positiva de esta trigésimo primera edición, destacando tanto la calidad de los ponentes como el interés de las materias abordadas.
Según explicó, las jornadas han mantenido el nivel de excelencia que las caracteriza desde hace más de tres décadas, aunque este año han adquirido una relevancia especial por la actualidad de los asuntos tratados y el prestigio de los participantes. Del Río subrayó que la elevada asistencia registrada hasta el último momento constituye una muestra evidente del éxito alcanzado.
“Han sido unas jornadas muy potentes. Es verdad que nunca en ningún año han dejado de tener una fortaleza por los ponentes que han venido y por las materias, porque siempre son de mucha actualidad, pero este año, por lo que he estado hablando, tanto por los ponentes como por ciertas materias que se han tratado, la gente ha salido muy satisfecha”, afirmó.
El magistrado destacó además que incluso el acto de clausura contó con una asistencia completa, algo especialmente significativo teniendo en cuenta que suele coincidir con el momento en el que muchos asistentes comienzan a preparar su regreso.
Las jornadas han tenido también un carácter simbólico especial al coincidir con la conmemoración del 50 aniversario de la UNED en Melilla. Del Río quiso poner en valor igualmente la trayectoria de Manuel Torres Vela, director de estas jornadas durante más de tres décadas, al que calificó como una figura fundamental para consolidar el prestigio de este encuentro jurídico.
Durante su intervención, el presidente del TSJA trasladó además un mensaje dirigido a la ciudadanía sobre la labor que desempeñan jueces y magistrados. Explicó que encuentros como este permiten a los profesionales del Derecho mantenerse actualizados y reforzar su compromiso con una Justicia de calidad.
Señaló que la sociedad debe percibir que los integrantes del Poder Judicial trabajan para ofrecer el mejor servicio posible, dentro del marco de la legalidad y con el objetivo de preservar la confianza en una de las instituciones fundamentales del Estado.
La edición de este año ha contado con un programa de gran nivel. Entre los ponentes han figurado el magistrado de la Audiencia Nacional y vicepresidente de Eurojust, José de la Mata; la secretaria general de la UNED, Elena Maculan; el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena; el presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, Pablo Lucas Murillo de la Cueva; el presidente de la Audiencia Nacional, Juan Manuel Fernández; el catedrático Rafael Rebollo Vargas; la magistrada del Tribunal Constitucional María Luisa Segoviano Astaburuaga; y el presidente de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo, Ignacio Sancho Gargallo.
Más allá del balance académico, Del Río aprovechó la clausura para analizar la situación de la planta judicial de Melilla en un momento de profundos cambios organizativos. El presidente del TSJA calificó la situación actual como “delicada” e incluso “traumática” debido a la reforma que ha supuesto la implantación de los tribunales de instancia y la desaparición de los antiguos juzgados como unidad organizativa.
A su juicio, el número de jueces destinados actualmente en Melilla es adecuado desde un punto de vista cuantitativo, aunque reconoció la necesidad de reforzar la jurisdicción social con una segunda plaza. Sin embargo, señaló que las principales dificultades se encuentran en la adaptación al nuevo modelo organizativo.
Del Río explicó que la transición está generando problemas derivados de los nuevos sistemas de trabajo, los acoplamientos de personal y las dificultades tecnológicas que acompañan a la reforma. Todo ello, indicó, impide que por el momento se perciba una mejora en términos de regularidad y eficiencia.
Asimismo, destacó el papel que deben desempeñar los letrados de la Administración de Justicia en esta nueva etapa, insistiendo en la necesidad de mantener un fuerte compromiso con la correcta tramitación de los procedimientos para garantizar posteriormente una adecuada respuesta judicial.
Respecto a futuras incorporaciones, confirmó que actualmente se trabaja en la creación de una nueva plaza para el Juzgado de lo Social de Melilla, una reivindicación considerada prioritaria para reforzar una jurisdicción que viene registrando una importante carga de trabajo.








