El complejo portuario marroquí Nador West Med, ubicado a las puertas de Melilla, entrará en fase operativa el próximo mes de agosto, según fuentes gubernamentales marroquíes citadas por el diario La Razón. La infraestructura, presentada por Rabat como uno de los mayores proyectos portuarios completados por el país, refuerza la estrategia de Marruecos de potenciar económicamente sus zonas fronterizas con España en un momento en que sectores políticos y económicos de Melilla denuncian el abandono del Gobierno de Pedro Sánchez.
Las mismas fuentes destacan que el proyecto destaca por sus avanzadas especificaciones técnicas y logísticas, y vaticinan que replicará el dinamismo económico generado en su día por el puerto de Tánger Med, hoy el principal hub portuario de África y el Mediterráneo.
El objetivo declarado de Rabat es transformar la región oriental de Marruecos en un centro económico de primer orden, con impacto directo en los sectores industrial, agrícola, logístico y manufacturero. El proyecto no se limita a la construcción del puerto en sí. Marruecos ha desarrollado un sistema integrado de infraestructuras complementarias que conecta el complejo con la red de carreteras y las líneas ferroviarias nacionales, lo que refuerza la integración económica de una región que comparte frontera directa con España.
La inversión total supera los 4.700 millones de euros, financiada en parte con préstamos del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo. Desde el sector empresarial de Melilla, sin embargo, la lectura no es necesariamente alarmista para la ciudad autónoma.
Según publicó este periódico hace unos meses, varios empresarios locales consideran que el impacto del nuevo puerto se dejará sentir con más fuerza en los puertos peninsulares, especialmente en Almería, que mantiene con Nador una de las rutas marítimas más transitadas del Mediterráneo occidental, que en la propia Melilla. Donde sí hay alarma es en la respuesta que están recibiendo desde Madrid.
El Gobierno de Melilla ha acusado al Ejecutivo central de dejar sola a la ciudad autónoma frente al avance de las infraestructuras marroquíes. Una denuncia que se repite desde hace años y que cobra nueva urgencia con la inminente puesta en marcha de Nador West Med.
Entre los agravios acumulados figura la cancelación de los 300 millones de euros que estaban consignados para la ampliación del puerto comercial de Melilla y el cierre de la aduana comercial fronteriza, que Marruecos mantiene bloqueada desde 2018 sin que España haya logrado revertir la situación de forma real y efectiva.
La estrategia de Rabat es, en ese sentido, de largo recorrido: fortalecer económicamente sus zonas fronterizas mientras las ciudades autónomas españolas acumulan años de parálisis inversora y dependencia de un Gobierno central que, según sus representantes, no termina de responder a la magnitud del desafío.








