Las obras de remodelación y ampliación del Puerto de Melilla están viéndose ralentizadas por las exigencias medioambientales derivadas de la protección de la patella ferruginea, una especie de lapa considerada en peligro de extinción. Así lo ha comentado el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, quien ha puesto de manifiesto que el cuidado de solo 14 ejemplares está afectando a proyectos estratégicos para el desarrollo portuario y económico de la ciudad.
“Todo va más lento, se va a hacer, pero todo va más lento por 14 patellas ferrugineas que hay que trasladar, que no se mueran, que no tengan ataques de ansiedad, no es broma”, declaró Imbroda, subrayando las dificultades añadidas que están generando las exigencias medioambientales impuestas desde Madrid y Bruselas.
Según explicó el presidente melillense, en la ciudad hay actualmente unos 40.000 ejemplares de esta lapa marina, lo que pone de manifiesto que no se trata de una especie escasa en el entorno local. Sin embargo, por tratarse de una especie protegida a nivel europeo, cualquier actuación en la zona portuaria que pueda afectarla está sujeta a medidas de mitigación y control muy estrictas.
Tres obras clave
Imbroda recordó que la Autoridad Portuaria tiene en marcha tres obras de gran importancia para el desarrollo económico de Melilla: la remodelación del entorno frente a la pérgola, el nuevo muelle de cruceros y la marina seca del puerto deportivo.
“Una concatenación impresionante, que cuando todo esté acabado será genial”, afirmó, destacando la magnitud del proyecto global y su impacto futuro. Sin embargo, reiteró que todos estos trabajos están viéndose ralentizados por la necesidad de proteger a los mencionados ejemplares de patella ferruginea.
“En una ciudad donde las cuidamos tenemos 40.000, porque nos falta decir a Bruselas: ‘Oye, 14 patellas ferrugineas no pueden parar un sentido estratégico de obras fundamentales para Melilla, en este caso, el puerto’”, apuntó con tono crítico.
Durante su intervención, Imbroda también reflexionó sobre el nivel de protección que se otorga a determinadas especies en España y la Unión Europea, comparando el caso de la patella ferruginea con el del lince ibérico o el oso pardo. Según explicó, la lapa fue incluida en la lista de especies de máxima protección en España por decisión de técnicos en Madrid, lo que ahora limita considerablemente la capacidad de actuación de las administraciones locales.
“Se consideró que había que delimitar cuáles son las especies a proteger, darles la máxima protección de España, y entre ellos pusieron el lince ibérico, que estaba muy mal, que estaba desapareciendo, y el oso, de Asturias, que también había muy pocos. Me parece muy bien. Y también la lapa”, apuntó.
Imbroda insistió en que la protección de la lapa alcanza niveles que rozan el “paroxismo”, al punto de tener en cuenta incluso el posible “trastorno psicológico” que podría sufrir el animal si se le traslada de su hábitat.
“Puede haber el trastorno psicológico de la lapa ante un movimiento, un viaje de la lapa. Si usted coge la lapa en el muelle y se la lleva al cargador mineral, por ejemplo, a lo mejor esa lapa sufre en un movimiento. Entonces, bueno, también se estudia esto”, señaló.
Pese a sus críticas, Imbroda se mostró partidario de buscar una solución equilibrada que permita tanto la preservación del entorno como el avance de las infraestructuras clave para Melilla. “Yo creo que se puede conjugar todo, no hay que hacer ni blanco ni negro”, aseguró, aunque advirtió que actualmente “se está protegiendo más a las lapas que a las personas”.
En este sentido, apeló al Ministerio de Transición Ecológica para que permita cierta flexibilidad en la aplicación de la normativa, considerando las particularidades geográficas y sociales de Melilla. “Parece ser que ahora está un poquito más proclive”, dijo, expresando su esperanza en una posible relajación de los requisitos actuales.
Apuesta firme por el puerto
El presidente concluyó su intervención en la televisión pública de la ciudad remarcando la importancia del desarrollo portuario para el futuro melillense. “Si nosotros no actuamos en el puerto, si Melilla no actúa en el puerto, en un desarrollo portuario, ¿en qué vamos a actuar?”, se preguntó, subrayando que cualquier limitación en este ámbito equivale a cercenar las oportunidades de crecimiento económico.
“No sean ustedes, perdóneme, idiotas. Aquí tenemos 13 kilómetros y somos una ciudad de mar, y tiene que ir todo por el mar”, sentenció, insistiendo en la necesidad de actuar con decisión.
Además, recordó que la Ciudad Autónoma ha invertido ya cinco millones de euros para avanzar en las obras del puerto, incluyendo 1,5 millones para la Dársena Pesquera y 3,5 millones para el nuevo muelle de cruceros.
La situación de la patella ferruginea y su impacto en los proyectos de infraestructura en Melilla vuelve a poner sobre la mesa el complejo equilibrio entre sostenibilidad ambiental y desarrollo económico. La Ciudad Autónoma y la Autoridad Portuaria deberán seguir trabajando coordinadamente con el Gobierno central para que los proyectos previstos no se paralicen ni se dilaten en exceso. Mientras tanto, la lapa continúa siendo un obstáculo inesperado en la carrera por modernizar el puerto de Melilla.









No sean ustedes idiotas dice.
El insulto...recurso fácil cuando no se entiende de algo
Oye, 14 patella ferrugínea de la dársena del puerto, no pueden parar el Plan Estratégico de las obras de Melilla...
Esto lo ha manifestado el Presidente de la CAM.
Increíble!!
No a proyectos megalomanos de la nefasta AP de Melilla para que se lucren 4 listos a costa de acabar con la imagen tradicional de la lámina de agua bajo las murallas de Melilla La Vieja y la destrucción de la emblemática Dársena Pesquera que tan bien reflejó en sus acuarelas el insigne Eduardo Morillas. Hay muchas formas de potenciar Melilla y no precisamente banalizando con comentarios fuera de lugar la protección de las lapas y otros elementos. Si queréis potenciar Melilla como decís probad a construir el Parque Marítimo Rusadir siguiendo el ejemplo de Ceuta en terrenos de la AP, el cuartel de Caballeria o en la escombrera de la playa Nueva.
Los cruceros ya huelen y nos cuestan los cuartos a todos los melillenses que por cierto según el día ni agua 💧 corrompida para ducharnos tenemos.