La Delegación de Defensa en Melilla ya tiene nuevo coronel al frente: Enrique Javier Rivera Sánchez ha jurado el cargo en la mañana del miércoles, asumiendo las responsabilidades que previamente estaban en manos del coronel Jesús Damián González de Quevedo Orellana. Un acto breve, solemne y emotivo que ha reunido a autoridades civiles y militares y que ha sido presidido por el secretario general técnico del Ministerio de Defensa, José Luis García Castell.
La ceremonia ha transcurrido en el Centro Deportivo Sociocultural Militar 'Melilla', más conocido como “La Hípica”. Se cumplen justo seis años desde que González de Quevedo llegó al mando, en 2020, ocupando el lugar del coronel Óscar Delgado Diestro, que agotó su puesto el mismo 12 de julio tras cumplir el tiempo máximo previsto. El coronel entrante, en su discurso, ha expresado que le ha dejado “el listón muy alto”. Y es que, durante este periodo, el gaditano ha conseguido “alcanzar un altísimo grado de eficacia y eficiencia”.
Por su parte, el coronel Rivera Sánchez ha sido el protagonista del Acto de Juramento y del Acto de Toma de Posesión, en los que ha prometido “cumplir fielmente las obligaciones del cargo”. En el encuentro, se ha leído como es habitual el artículo 6 del Real Decreto 308/2007, de 2 de marzo, sobre organización y funcionamiento de las Delegaciones de Defensa. Igualmente, se ha llevado a cabo la lectura de la Orden de Destino, publicada en el Boletín Oficial del Ministerio de Defensa (BOD).
Justo después, ambos coroneles se han situado frente a la autoridad que preside el acto, el secretario general técnico del Ministerio de Defensa, para dar “novedades de haber realizado el relevo”. Un momento protocolario cargado de simbolismo. Sabrina Moh, delegada del Gobierno de España en Melilla, e Isabel Moreno, senadora del Partido Popular (PP) en la Ciudad, han estado presentes en el traspaso de responsabilidades. Además, los delegados saliente y entrante tuvieron una audiencia el martes en el Salón de Presidencia con el vicepresidente primero del Ejecutivo local, Miguel Marín.
Es una recepción habitual cuando hay un cambio de mando en las Fuerzas Armadas. El coronel saliente ha subrayado que su labor no implica solamente una “función administrativa”, sino que tiene que ver con la estructura territorial del Ministerio de Defensa y debe ejecutarse “con lealtad institucional y al servicio del conjunto de las Fuerzas Armadas y de la sociedad melillense”. En su opinión, Melilla es una ciudad singular en términos históricos, geográficos y a nivel de convivencia, en la que la vida militar “forma parte esencial de su realidad cotidiana”.
Ha continuado expresando que “aquí se percibe con claridad el respeto y el afecto que la sociedad melillense profesa a sus militares y ese respaldo es, sin duda, uno de los mayores estímulos para el cumplimiento de su misión”. En sus seis años al frente de la Delegación, ha tratado de ser cercano y eficaz en sus obligaciones, contribuyendo al adecuado funcionamiento de la institución militar. Todo esto, ha explicado, gracias al “esfuerzo colectivo” de los distintos agentes que sostienen la acción del Ministerio.
Ha trasladado sus mejores deseos al delegado entrante. “Recibes una Delegación comprometida, cohesionada y plenamente consciente de la importancia de su misión. Estoy convencido de que bajo tu dirección continuará desempeñando su labor con la misma eficacia, discreción y sentido institucional que exige nuestra organización”. Ha recordado a su familia, haciendo especial hincapié en la comprensión ante los sacrificios realizados, y ha asegurado que “servir a España es un honor que trasciende los cargos y los destinos”. Su empleo en Melilla finaliza, pero el compromiso con su nación y la ciudadanía no.
En su discurso, el melillense Enrique Javier Rivera Sánchez ha dedicado varios agradecimientos a los allí presentes. Al comandante general de Melilla, siendo “un privilegio” el poder estar a sus órdenes, y a sus familiares y amigos por compartir con él estos instantes tan especiales. Igualmente, ha dado las gracias al coronel Jesús Damián González de Quevedo Orellana por su cariño, interés y por “la inestimable acogida” que ha tenido, así como por “los conocimientos y experiencia sobre la Delegación” que le ha transmitido en estos días.
En su empleo, espera “mantener e incrementar si cabe su alto nivel actual”, y dejar la Delegación en condiciones similares y con el espíritu de unión que él mismo ha recibido. Ha pedido a los integrantes del organismo su “apoyo, cooperación y lealtad” para recorrer este nuevo camino que se abre en Melilla. Con la mirada puesta en la vocación de servicio y el trabajo en equipo del grupo, se ha puesto a disposición del secretario general técnico José Luis García Castell, quien ha dado por concluido el acto. La clausura se ha realizado al grito de “¡viva España! con un posterior brindis por Su Majestad el Rey.
Ambos coroneles destacan por su amplia trayectoria profesional dentro y fuera de España. Rivera forma parte de la XLVII Promoción de la Academia General Militar y del Arma de Artillería e ingresó en las Fuerzas Armadas en 1987. Por otro lado, González de Quevedo es natural de Prado del Rey y se enmarca en la XLIV Promoción de la Academia General Militar. Del Arma de Caballería, ingresó en las Fuerzas Armadas en 1984. Con esta ceremonia y los actos pertinentes, se abre una nueva etapa en la Delegación de Defensa de la ciudad autónoma.








