La Unión Deportiva Melilla juvenil no pudo sumar en su compromiso de la jornada 13 de la División de Honor y cayó por 1-3 ante La Cañada Atlético, en un partido donde mereció más, especialmente por lo mostrado en la primera mitad.
Los melillenses dominaron y generaron ocasiones claras para marcharse al descanso con ventaja, pero los detalles cayeron del lado visitante, y los errores defensivos acabaron castigando a un equipo que dio la cara hasta el final. El conjunto azulino, dirigido por su cuerpo técnico habitual, salió con una alineación inicial compuesta por Jota en portería; Adam, Dani (Nico), Amin (Noe Pardos) e Iniesta en la línea defensiva; Santi (Carlos Barbero), José Pablo y Ortega (Álvaro) en la medular; y un tridente ofensivo con Hugo Pech (Galán), Abraham y Hugo Esqueta. El arranque del partido fue muy positivo para los unionistas, que salieron con intensidad y ambición.
En la primera gran jugada ofensiva, tras una falta cometida sobre Hugo Pech, Abraham peinó el balón al área, donde un defensor tocó con la mano. El colegiado señaló penalti, pero el asistente invalidó la acción por fuera de juego previo de Abraham, anulando la opción de adelantarse en el marcador. Pese a ese revés, la UD Melilla siguió presionando.
En un córner botado por Hugo Esqueta, Abraham remató a bocajarro, pero el portero visitante Iván realizó una parada salvadora bajo los palos, evitando el primero del partido. Más tarde, tras una gran acción individual de Esqueta, dejó solo a Hugo Pech, que no logró definir con precisión y mandó el balón fuera. A esas dos oportunidades se sumó un disparo de José Pablo que también fue desviado por Iván.
El conjunto local acumulaba méritos para abrir el marcador, pero la falta de acierto y las intervenciones del meta rival mantuvieron el 0-0. Y, como tantas veces sucede en el fútbol, quien perdona lo acaba pagando. Poco antes del descanso, un desajuste defensivo fue aprovechado por La Cañada para marcar el 0-1, un resultado injusto por lo visto en la primera mitad.
Tras el paso por vestuarios, los melillenses salieron decididos a buscar el empate, pero los visitantes ampliaron su ventaja superada la hora de juego con el 0-2, lo que obligó al equipo azulino a remar contracorriente. Poco después, el revulsivo Galán fue derribado dentro del área, provocando un penalti que él mismo transformó para recortar distancias y poner el 1-2 en el marcador.
Ese gol dio alas al equipo y encendió a la grada de La Espiguera, que creía en la remontada. La UD Melilla lo intentó con empuje y corazón en los minutos finales, pero fue La Cañada quien acabó sentenciando el partido en el minuto 90, aprovechando los espacios dejados por los locales en su intento de empatar. El 1-3 definitivo deja a los melillenses con un sabor amargo, en un encuentro donde los errores puntuales y la falta de puntería marcaron la diferencia.








