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Dos coches calcinados indignan al barrio Primo de Rivera

Llevan más de una semana en la confluencia de la calle Diego de Olea con Séneca y hasta han dañado una vivienda colindante

La estampa no es nada agradable. Dos coches completamente calcinados, un amasijo de hierros que comportan cierto peligro salvo para aquellos que intentan acercarse por si pueden llevarse algo de ellos a casa, aunque a simple vista poco se puede extraer de sus restos. Se puede ver en la confluencia de las calles Diego de Olea con Séneca desde hace al menos una semana, en el barrio Primo de Rivera, un barrio indignado porque pasan las hojas del calendario y nadie responde a sus quejas para que la incómoda situación sea resuelta.

Hay quien incluso asegura que llevan allí más de una semana y que hasta que no se determinen las causas y acudan los peritos nadie moverá un dedo. Se trata de un Mercedes clásico, muy amplio, que pudo ser el detonante que incendió el vehículo que estaba aparcado justo delante, un Seat Ibiza más moderno. Ambos están no para el desguace sino para lo siguiente.

Este periódico ha pulsado la opinión de los vecinos de la zona sobre el nuevo panorama con el que conviven a diario y se muestran indignados. Alguno ha llamado a las autoridades pero no han visto atendidas todavía sus solicitudes, pese a que ocurrió hace ya días. “Hace por lo menos una semana que esos dos coches quemados siguen plantados en medio de la calle, y nadie los quita. La verdad, no entendemos por qué no los retiran. ¿A qué están esperando? Además de lo feo que queda todo, es peligroso: hay cristales, restos quemados… y aquí hay niños que bajan a jugar cada tarde. Hemos avisado varias veces, pero nada. Y es que da la sensación de que este barrio no cuenta. No pedimos gran cosa, solo que los retiren de una vez y limpien un poco la zona. Cuesta creer que algo así se quede ahí como si no pasara nada", añade uno de los vecinos, Antonio, con un claro malestar.

Todavía es pronto, apenas las 12.00 del mediodía. Falta al menos hora y media para que esa zona de la ciudad de Melilla recobre el bullicio de una hora punta con la gente saliendo del trabajo, pero algunos vecinos sí han querido dar su opinión sobre lo sucedido. Y las hay de todos los colores, desde la intención del propio propietario de provocarlo con el ánimo de cobrar el seguro, a un ajuste de cuentas o hasta algún tema de amoríos o celos. Cualquiera sabe.

Mohamed, que trabaja en el ultramarino El Argentino, a pocos metros del lugar, apunta que el dueño no pudo hacerlo de forma voluntaria porque vive ahí mismo y se pueden apreciar daños en la vivienda que está pegada a la acera de ambos vehículos. Ocurrió una madrugada y la deflagración pudo dar lugar a una detonación. Se pueden observar daños en una persiana de dicha vivienda, que está hundida. “Ahí vive su madre. ¿Cómo lo va a provocar él?, sería peligroso”, argumenta convencido. “La verdad es que la gente se ha asustado y me preguntan porque nadie sabe por qué ha pasado. Algunos incluso se pensaban que había sido yo porque ese hombre no hubiera pagado en la tienda. Pero no es así. Yo conozco a uno de los dueños de uno de los coches y es muy buena persona, un chaval joven”.

Mohamed recibe a diario en su establecimiento a buena parte del barrio y señala que son muchos los ciudadanos que se quejan ante el sobrevenido problema. “Si pusieran cámaras en la calle esto no pasaría, porque solo no ha ocurrido eso”, dice. “La policía está vigilado la zona muy a menudo por si aparece alguien. Los veo todos los días. Deben estar investigando y hasta que no lo tengan todo claro y vengan los peritos no los van a mover de allí”, subraya muy seguro.

Por el barrio la tónica general es de extrañeza respecto a estos hechos. Muchos se muestran realmente sorprendidos ante lo que ven sus ojos porque aseguran que se trata de un barrio bastante seguro donde el peligro no tiene cabida, en general. Así lo cree José Adrián, que vive ahí al lado. “Lleva una semana o semana y media. Fue una noche pero no me enteré. Vinieron los bomberos, pero no fue hasta la mañana siguiente, paseando el perro, cuando lo vi. Creo que es mucho tiempo el que ha pasado. Yo pensaba que al día siguiente harían fotos, presentarían algún parte y ya se los llevarían, pero llevan así demasiado, puede que casi diez días. Es una zona tranquila, no creo que sea una cuestión de bandas ni nada de eso. Si el coche es antiguo incluso pudo ser algún fusible o algo que se calentara”.

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