• Contacto
  • Barcos
  • Portal del suscriptor
miércoles 16 de septiembre de 2026   - 09:05 CEST
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio Cultura y Tradiciones

Dos butacas en mitad de las calles del Centro para homenajear a Melilla

La obra de teatro breve "El Melillita" lleva al Centro de la ciudad una comedia sobre costumbres, recuerdos y escenas compartidas entre generaciones interpretada por Aránzazu Mansilla y Manu Arrarás

Por Redacción El Faro
16/09/2026 19:55 CEST
Dos butacas en mitad de las calles del Centro para homenajear a Melilla

Aránzazu Mansilla y Manu Arrarás en 'El Melillita'. -AGC-

Compartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en Twitter

La tarde del miércoles 16, el centro de Melilla cambió por unos minutos de escenario. Entre el paso de los viandantes y el movimiento habitual de las calles, dos butacas, una planta y varias prendas de ropa empezaron a dibujar algo parecido al salón de una casa. Allí, en medio de la ciudad, la asociación de comerciantes Zona Centro había llevado a escena "El Melillita", una comedia escrita por Aránzazu Mansilla e interpretada por la propia autora junto a Manu Arrarás como homenaje a todos los melillenses de todos los tiempos por el Día de Melilla. La primera función estaba prevista para las 18:30 horas en General Pareja, en la zona de transición con Conde del Serrallo, junto a la parte alta de la avenida Juan Carlos I; una hora después, la representación se trasladaría hasta el cruce de Chacel con O'Donnell.

Antes de que comenzara la conversación entre los personajes, el espacio ya empezaba a reclamar la atención de quienes pasaban por allí que divisaban una escena algo peculiar que revestía la propia acera. Los micrófonos entraron en funcionamiento y la voz de Manu Arrarás se abrió paso entre el sostenido y casi imperceptible ruido de la calle para anunciar el comienzo de la función y anticipar la siguiente. La música terminaba de marcar el cambio de ambiente y, poco a poco, las familias y los viandantes fueron acercándose. Algunos habían salido expresamente para asistir a la representación; la mayoría, sin embargo, se encontraron con aquel pequeño escenario mientras recorrían el centro y decidieron dedicar unos minutos de su tiempo y permitirse entrar en la historia. La calle seguía siendo la calle, pero alrededor de aquellas dos butacas comenzaba a formarse un público.

"Presentamos algo diferente para nuestros viandantes. Phoenix y Arrarás & Co. unidos para traer una comedia", anunciaba una voz en off desde la resonancia de los altavoces, mientras los intérpretes ocupaban su lugar en plena vía. Y entonces, allí mismo, apareció la casa. O, al menos, la idea de una casa. Dos butacas, una mesa auxiliar, una pequeña mesa de centro, una planta, ropa, zapatillas y perchas componían un salón reconocible en sus objetos, aunque extraño por encontrarse al aire libre. Las prendas estaban repartidas de una manera aparentemente desordenada, como si alguien hubiera llegado, se hubiera quitado la ropa y la hubiera dejado donde le había parecido sin importar la exactitud del orden hogareño. Desde cierta distancia, uno de los elementos parecía una mesa auxiliar más. Al acercarse la acción, se descubría que era un cesto de ropa que permaneció activo durante toda la función.

 

1 de 6
- +

Mansilla lo utilizaba para recoger el desbarajuste que su hijo había dejado por la casa. La actriz, convertida en madre dentro de la función, iba poniendo orden entre las prendas mientras la escena comenzaba a llenarse de palabras. El gesto de recoger una ropa, doblarla, depositarla en el interior del cesto e intentar devolver cierta normalidad al salón acompañaba cada una de las conversaciones entre ambos personajes que se movían con acierto en el espacio sin romper la visión del público y dando dinamismo a la escena. No había paredes ni techo, pero los objetos y el diálogo bastaban para que aquella parte de la calle empezara a parecer una vivienda habitada con todos sus detalles.

La historia se sostenía sobre una relación familiar. Mansilla era una madre que había tenido a su hijo cuando tenía 18 años; el hijo, interpretado por Arrarás, rondaba los cuarenta y todavía vivía en casa al auspicio de su progenitora. Entre los dos había confianza suficiente para hablar de todo y también para discutir por casi cualquier cosa. Mientras la madre recogía, el hijo permanecía en aquel espacio doméstico y la conversación avanzaba entre preguntas, recuerdos, reproches y comentarios sobre la vida que cada uno llevaba o esperaba llevar.

Los asuntos iban apareciendo con la naturalidad de una conversación familiar. Los amores, los estudios, el futuro laboral o los recuerdos de la abuela daban paso a otras cuestiones más pequeñas, pero reconocibles para quienes viven o han vivido en Melilla. Estaba el sentido de abuela, las costumbres heredadas, la forma de buscar aparcamiento justo delante de la puerta o esas vueltas que se dan con el coche siguiendo un mismo trayecto. También aparecían esas palabras tan particulares que forma parte del vocabulario local como "entanarse", y otras con referencias gastronómicas o expresiones en amazigh.

A medida que la conversación avanzaba, aquella familia dejaba de ser solamente una familia para recorrer una ciudad. El diálogo en tono de humor comenzaba a abrir ventanas hacia los comercios locales, lugares de antaño o barrios concretos. Aparecían El Real, Calvo Sotelo, Cabrerizas, el Primer Sótano, Los Pinos o Aguadú, lugares asociados a recuerdos y a distintas etapas de la vida. Una mención llevaba a otra y las historias personales terminaban conectando con una memoria compartida, esa en la que muchas personas no necesitan demasiadas explicaciones para saber de qué o de quién se está hablando.

Porque en Melilla las historias también pasan por los apellidos, por los padres, por los hermanos y hermanas, por los primos, las tías y por esas relaciones que hacen que la vida de una persona rara vez resulte completamente desconocida para los demás. En la conversación aparecían también los conceptos y los comentarios de los peninsulares cuando uno expresa que es de Melilla. Allí aparecen imágenes asociadas a la mili de los padres y abuelos, los aparentes vínculos geográficos con Ceuta como si de dos barrios colindantes se tratara, o expresiones del imaginario con un continente africano como las relacionadas con el transporte en animales.

El diálogo también se construía a través de situaciones actuales de la vida cotidiana como referencias a la plataforma Denuncia Ciudadana o los vuelos de Iberia cancelados. La comedia iba saltando entre épocas y situaciones y encontraba en esas referencias el material para construir un retrato reconocible de la ciudad sin abandonar nunca la relación entre madre e hijo. El guion mostraba viveza, comicidad y una relación natural con la ciudad que uno podía comprender en cada palabra, frase o chascarrillo utilizado cuando ha nacido o ha vivido en Melilla. Un homenaje a través del humor y la relación maternofilial.

Entre palabras cruzadas, la madre seguía recogiendo. El cesto de ropa, las perchas, las zapatillas y las prendas desperdigadas dejaban de ser parte del decorado para convertirse en parte de la acción. Cada objeto pertenecía a aquella casa improvisada y cada movimiento de Mansilla contribuía a mantener vivo el ritmo de la escena. El público observaba una conversación privada que, paradójicamente, estaba ocurriendo delante de todos, en plena calle, rodeada por quienes se habían detenido para escuchar y reir hasta que los aplausos y la música pusieron fin a la historia.

La idea de llevar esa conversación a los espacios del centro había comenzado meses antes, en las reuniones de trabajo de Zona Centro. Manu Arrarás participa habitualmente en las actividades de dinamización de la asociación y, durante la planificación de la nueva temporada, surgió la posibilidad de preparar una obra relacionada con el Día de Melilla. La festividad coincidía con un día en el que los comercios no abrían, de manera que la actividad se trasladó al miércoles anterior, el día 16, para vincularla a la celebración y, al mismo tiempo, desarrollarla en una jornada de actividad comercial.

Arrarás planteó que aquella obra tuviera un carácter especialmente callejero y que buscara la complicidad del público desde la comedia. La idea terminó concretándose en un homenaje al melillense contado desde el humor. Se trataba de "hacer un homenaje al melillense y, desde el punto más cómico, pues al 'melillita'", explica Arrarás.

Para construirlo pensó en Aránzazu Mansilla. Ya habían trabajado juntos interpretando a una madre y un hijo y la relación escénica entre ambos había funcionado. A eso se sumaba la manera de escribir de Mansilla, una dramaturgia muy viva y próxima al lenguaje de las comedias de situación. La propuesta recuperaba aquel vínculo familiar y lo llevaba a una historia en la que la diferencia entre generaciones permitía enfrentar recuerdos y costumbres de distintas épocas.

El texto pertenece a Mansilla. Arrarás sitúa en torno al 99 % la autoría de la dramaturga y reserva para el trabajo de ensayos las pequeñas modificaciones, bromas y matices que fueron apareciendo al poner las escenas en pie. El papel de los dos intérpretes no consistió únicamente en aprender un texto terminado, sino también en encontrar durante los ensayos aquellos pequeños momentos capaces de reforzar la relación entre los personajes.

En la escritura de Mansilla hay además una referencia clara a las sitcom estadounidenses. El salón, el sofá y ese espacio doméstico en el que los personajes se encuentran y conversan forman parte de su manera de construir las escenas. Ya había trabajado con esa estructura en "Bienvenida a Casa", la propuesta presentada el año anterior en el Hospital del Rey e inspirada en "New Girl", con varios compañeros de piso compartiendo un mismo espacio; también su trilogía junto a Alejandra Acedo y Marina Requena mantiene esa construcción. Para "El Melillita", aquel salón dejó de estar dentro de un escenario y salió directamente a la calle.

Eso explica que las dos butacas tengan tanto peso dentro de la representación. Son muebles de una casa, pero también son el punto alrededor del que se organiza una escena abierta con la firma de la dramaturga, el humor y la complicidad que ambos intérpretes mantienen cuando la acción comienza a desplegarse. No hay una puerta que cerrar ni una verdadera ventana por la que asomarse para ver si llueve. La intimidad de una conversación entre una madre y su hijo sucede a la vista de todos, mientras alrededor continúan los pasos, las compras y el tránsito de la ciudad.

Tags: Aránzazu MansillaArrarás&Co.Asociación Zona CentroEl Melillitamanu arrarasPhoenix

RelacionadoEntradas

Imran Morales

La OPE 2026 registra en Melilla un aumento del 19,3 % de vehículos y del 18,5 % de pasajeros frente al descenso general

hace 1 hora

Vox anima a defender "con fuerza" la españolidad de Melilla este 17S

hace 5 horas

El PSOE quiere un acto del Día de Melilla que "no sea partidista"

hace 5 horas

Detenidos dos jóvenes por un incendio intencionado en un garaje de Las Palmeras

hace 5 horas
Archivo

Mesa Interconfesional de Melilla, 26 años de trabajo haciendo de la convivencia un ejemplo

hace 6 horas

Melilla se prepara para celebrar su 17 de septiembre por todo lo alto

hace 7 horas

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más visto

  • Cedida

    "Cambió el lugar, cambió el rumbo": Cómo el traslado a Melilla marca un punto de inflexión en la recuperación de un paciente

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Daniel Gutiérrez, el sacerdote más joven de la Diócesis de Málaga, llega a San Agustín

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • El Rey Juan Carlos dio por "indefendible" Melilla en 1984

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Isabel Díaz Ayuso será investida Dama de Honor del Capítulo de la Reina Isabel la Católica en Madrigal de las Altas Torres

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • CSIF Melilla pide garantías para los servicios públicos ante una posible crisis en la frontera

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Medio auditado por   
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Términos de uso
  • Política de privacidad
  • Política de Cookies

Grupo Faro © 2023

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión

Grupo Faro © 2023