Categorías: Sociedad

Diabéticos, la apuesta por la prueba de la sangre

La glucosa, un tipo de azúcar, es la principal fuente de energía del cuerpo. Sin embargo, cuando el cuerpo no es capaz de usar la glucosa como fuente de combustible, lo que sucede, por ejemplo, cuando alguien tiene diabetes y no está recibiendo tratamiento, recurre a la grasa como fuente de energía. Cuando se descompone la grasa, el cuerpo produce un elemento químico llamado cetona, que aparece en la sangre y la orina. Si los niveles de cetonas son elevados, la sangre se vuelve más ácida. A esto se lo conoce como “cetoacidosis”.
La cetoacidosis es una enfermedad grave que puede poner en riesgo la vida y que exige tratamiento inmediato. Algunos síntomas de este trastorno son náuseas, vómitos, dolor abdominal, respiración rápida y, en casos graves, pérdida de conciencia. Esto es justo lo que le puede suceder a cualquier diabético melillense cuyo número supera los 4.000 enfermos controlados y otros tantos sin registros sanitarios. ‘¿Cuánta acetona tiene el niño?’, nos hemos preguntado una y otra vez. La cantidad de cuerpos cetónicos se puede medir en la orina y en la sangre, pero, cuidado, no es lo mismo mojar la varilla en el pipí del niño que medir vía sanguínea. Estamos hablando de cetonuria (orina) o de cetonemia (sangre). Esto se ha estudiado hasta la saciedad y parecería oportuno que las familias melillenses reclamaran –están en su derecho- la prueba de sangre. ¿Por qué?.
Pues porque importantes estudios demuestran que la cetonemia, a diferencia de la cetonuria, es capaz de entregar datos más fidedignos a acerca de los niveles de cetonas en el organismo. Se trata de una prueba más rápida, directa e inmediata porque representa un reflejo de la acumulación de cuerpos cetónios que tenemos en ese exacto momento del día. En cambio, la prueba de orina, la cenoturia, sólo refleja la cantidad de cetonas en la sangre correspondiente a horas anteriores, mucho más cuando estos niveles se elevan con rapidez. Vaya, que la orina ofrece cantidades ligeramente modificadas.
Los síntomas son parecidos a los de una hiperglucemia, pero mucho más exagerados en el caso de los diabéticos. Hablamos de sed, cansancio, exceso de orina, visión borrosa, sequedad de la lengua, respiración dificultosa y aliento con olor a manzana. En estos casos la recomendación de los expertos es clara: Hospitalización urgente. Consecuencia: el caso de ‘acetona’ el diabético y sus familiares tienen que reclamar la prueba de sangre con tiras reactivas especiales, pasando de la varilla en la orina. Va la vida en juego.

Compartir

Artículos recientes

Melilla arropa a las Fuerzas Armadas en el Difas 2026

Los actos centrales con motivo del Día de las Fuerzas Armadas (Difas) 2026 han concluido…

1 hora hace

Llegan las primeras victorias para los equipos melillenses en los Nacionales

Durante este fin de semana hasta nuevos equipos melillenses, que fueron campeones de las ligas…

4 horas hace

Joaquín: “Hay una magnífica selección y podemos disfrutar”

El exjugador internacional español Joaquín Sánchez afirmó este sábado, sobre las opciones de España en…

5 horas hace

Las leyendas andaluzas se imponen a los Veteranos de Melilla

El Estadio Municipal Álvarez Claro vivió este sábado una de esas jornadas que quedarán grabadas…

5 horas hace

La Armada acerca a los melillenses el trabajo del patrullero Vigía y de la Unidad de Buceo de Cádiz

Los melillenses han podido conocer en profundidad este sábado al patrullero de la Armada 'Vigía'…

5 horas hace

El Club Marítimo abre inscripciones para los trofeos Virgen del Carmen

La sección de pesca del Real Club Marítimo de Melilla, dirigida por el directivo Fernando…

6 horas hace