A primeras horas de este martes se ha llevado a cabo en el puerto de Melilla el acto de despedida de un centenar de legionarios del Tercio “Gran Capitán” 1.º de La Legión, que forman parte de la segunda rotación del contingente A/I XXIII con destino a Irak. Esta partida marca la finalización del despliegue previsto por el Ministerio de Defensa en el marco de la Operación de Apoyo a Irak.
Antes del embarque, los efectivos recibieron unas breves pero sentidas palabras de aliento, apoyo y reconocimiento por parte del coronel-jefe del Tercio, quien les deseó éxito en la misión y subrayó la importancia del trabajo que están a punto de emprender en el extranjero.
Con esta nueva rotación, se completa la proyección del contingente que operará en zona de responsabilidad internacional en los próximos meses, con cometidos específicos vinculados a la misión de adiestramiento, asesoramiento y apoyo a las fuerzas de seguridad iraquíes. Una vez realizada la transferencia de autoridad, el personal se encontrará en disposición de asumir plenamente las tareas asignadas.
Este despliegue militar se enmarca en los compromisos adquiridos por España con sus aliados internacionales, en especial en lo relativo a la lucha contra el terrorismo y la cooperación para la estabilización de zonas en conflicto. La presencia de tropas españolas en Irak responde a acuerdos bilaterales y multinacionales orientados al refuerzo de las capacidades de las fuerzas armadas locales en un entorno todavía inestable, aunque significativamente mejorado respecto a años anteriores.
La partida de este segundo grupo de efectivos ha sido más discreta que la realizada semanas atrás, cuando más de 200 legionarios fueron despedidos en un acto solemne celebrado en el acuartelamiento “Millán Astray” ante autoridades civiles y militares, familiares y compañeros. En aquel momento, el ambiente estuvo cargado de emoción, con discursos de las autoridades y la presencia del público que quiso acompañar a los soldados en el inicio de su misión.

En cambio, la despedida de este martes, celebrada directamente en el puerto de Melilla, ha tenido un carácter más operativo, adaptado a las necesidades logísticas del traslado. Aun así, no ha faltado el gesto simbólico de reconocimiento del mando hacia su personal, gesto que refuerza la cohesión y el espíritu de cuerpo característico de la Legión.
La participación de militares melillenses en misiones internacionales es un elemento habitual dentro de la proyección exterior de las Fuerzas Armadas españolas. A lo largo de los últimos años, unidades del Tercio “Gran Capitán” han estado presentes en diversos escenarios como Mali, Afganistán o Líbano, siempre bajo el amparo de misiones humanitarias, de estabilización y cooperación en seguridad internacional.
La Operación de Apoyo a Irak continúa siendo una de las más relevantes en la agenda internacional del Ejército de Tierra, con una participación que va más allá del componente militar, ya que también incluye aspectos de colaboración técnica y apoyo institucional.
Está previsto que los legionarios desplegados permanezcan en la zona durante aproximadamente seis meses, tiempo durante el cual contribuirán activamente a los objetivos de la misión, reforzando la imagen de profesionalidad y compromiso de las Fuerzas Armadas españolas en el exterior.
En Melilla, la presencia de La Legión no solo tiene un carácter estratégico, sino también profundamente arraigado a la identidad de la ciudad. La implicación de sus unidades en operaciones internacionales refuerza el papel que juega esta base militar en el marco de las fuerzas desplegables de España. Este nuevo contingente, como en anteriores ocasiones, ha sido adiestrado y preparado durante semanas para afrontar con eficacia y seguridad todos los retos derivados de su misión.
La población melillense sigue de cerca cada uno de estos relevos, consciente del sacrificio que implica para los militares y sus familias. La sociedad civil, aunque no presente de forma masiva en esta despedida concreta, mantiene el respaldo habitual a las unidades que parten al exterior, valorando su servicio y compromiso.
La experiencia acumulada por estos legionarios es un aval importante para garantizar el cumplimiento de la misión, como ya ha quedado demostrado en otras intervenciones anteriores en escenarios de alta exigencia operativa.








