El ciclo ‘Canciones en la UNED’ ha vuelto a llenar de música, emoción y memoria el salón de actos de la UNED de Melilla, con un concierto inolvidable de Depedro, el proyecto musical del madrileño Jairo Zavala, dentro de su gira Un lugar perfecto. La cita, celebrada a las 20:00 horas, ha reunido a un público entusiasta que completó el aforo del salón, confirmando el arraigo de esta actividad cultural que lleva 25 años y 43 ediciones acercando la música de autor a la Melilla.
El ambiente previo al concierto ha estado marcado por la emoción y el recuerdo. Esta nueva edición se presentaba como un homenaje implícito al querido Ángel Castro, figura fundamental en la organización del ciclo, cuyo legado sigue vivo en cada acorde y cada encuentro musical. Así lo ha recordado el secretario del Centro Asociado de la UNED en Melilla, Juan Luis Ramos, encargado de dar la bienvenida al público.
“Después de 25 años y 43 ediciones, me ha tocado a mí dar la acogida hoy y dar la bienvenida a este centro. Y nos falta nuestro querido Ángel. No podemos hacer otra cosa más que honrarle continuando con esta actividad que tanto tiempo lleva”, señaló Ramos visiblemente emocionado. Sus palabras han sido recibidas con un aplauso cálido y prolongado del público.
Ramos ha destacado el valor cultural y humano de este ciclo, una iniciativa que ha contribuido a enriquecer la vida cultural melillense durante décadas. “Creo que ha sido muy provechosa para la ciudad y para este centro”, subrayó.
El secretario confesó que la presentación no era tarea fácil para él. “Yo soy muy soso para estas cosas. Jamás me hubiera imaginado que en mi vida profesional iba a tener que presentar a artistas. Entonces pensé voy a preguntarle a ChatGPT a ver que puedo hacer”, bromeó entre risas del público, antes de añadir que le aconsejó “buscar a un amigo que sepa”.
El testigo lo tomó entonces Kiriko Gutiérrez, quien comenzó agradeciendo la asistencia de un público que llenó el salón y recordó la importancia de mantener viva la llama del ciclo. “Ángel siempre estaba aquí y creemos que le gustaría que estuviéramos aquí los que estamos”.
A continuación, Gutiérrez introdujo a Depedro, a quien definió como “el más indie de todos los indies, o a lo mejor el único que realmente es indie”. Subrayó su versatilidad musical y su capacidad para unir culturas a través de su obra. “Es un gran músico que ha sabido cruzar continentes, con influencias de América del Norte y del Sur, y también de África. Todos los que estamos aquí lo conocemos y lo admiramos”, explicó.
Recordó también los vínculos del artista con Melilla. “No es la primera vez que visita la ciudad. Vino hace unos años a cerrar un certamen de cantautor, y se acordaba perfectamente. Quedó pendiente este concierto completo, acústico, que tanto le gusta hacer. Él y su guitarra, limpios, sin artificios. Hoy, por fin lo tenemos aquí”, señaló entre aplausos.
Gutiérrez también evocó los orígenes del ciclo Canciones en la UNED, que arrancó con la actuación del mítico José Antonio Labordeta. “El primero fue el abuelo, Labordeta, hace muchos años. Y hoy, con Jairo Zavala, inauguramos una nueva etapa. Este sería el concierto número 44”, destacó. Para cerrar su intervención, pidió “un aplauso muy fuerte para Jairo Zavala, Depedro”, dando paso al músico madrileño.
Un viaje musical sin fronteras
Desde los primeros acordes, Depedro envolvió al público en su universo sonoro, una fusión de raíces y caminos que atraviesa fronteras. Con su voz cálida y su guitarra precisa, interpretó canciones de su último trabajo, Un lugar perfecto, junto a clásicos de su discografía como Como el viento, La casa de sal, Nubes de papel o Te sigo soñando.
La propuesta de Zavala se caracteriza por su espíritu mestizo. Sonidos que beben del folk norteamericano, la canción de autor iberoamericana y los ritmos africanos y mediterráneos. Durante más de una hora y media, el músico ofreció un recital íntimo, cargado de emoción, en el que cada tema se convertía en una historia compartida con el público.
La trayectoria de un músico universal
Jairo Zavala, nacido en Madrid, es una de las figuras más reconocidas del panorama musical independiente español. Bajo el nombre de Depedro, inició su proyecto en 2008 con un álbum homónimo grabado en Tucson (Arizona) junto al grupo estadounidense Calexico, con quienes mantiene una estrecha colaboración desde hace más de una década.
Su música es una travesía por los sonidos del mundo. Con ocho álbumes y varios EPs publicados, Depedro ha creado un repertorio en el que confluyen las influencias de Latinoamérica, África, el Mediterráneo y Estados Unidos, logrando un estilo inconfundible y profundamente humano.
Además de su labor discográfica, Zavala ha llevado su arte a la pantalla a través de los documentales Casamance (rodado en Senegal) y Fanantenana (en Madagascar), donde explora el poder transformador de la música como herramienta de encuentro y esperanza. Su trayectoria incluye giras por los cinco continentes y colaboraciones con artistas de todo el mundo, consolidándose como un referente del mestizaje musical.
Una noche para recordar
La combinación entre la emotiva apertura de Juan Luis Ramos, las palabras sinceras de Kiriko Gutiérrez y la sensibilidad de Zavala sobre el escenario convirtieron la velada en un homenaje colectivo al pasado, al presente y al futuro de Canciones en la UNED.
Al terminar el recital, el público se puso en pie para ovacionar al artista. Con una sonrisa, agradeció de nuevo la acogida. “Melilla siempre me recibe con cariño. Este lugar, sin duda, es un lugar perfecto”.







