El consejero José Ronda presentó ayer una serie de medidas encaminadas a incrementar la seguridad vial en Melilla, tanto con el uso de radares para el control de la velocidad como con la instalación de un sistema "inteligente" que determine si el vehículo en cuestión ha pasado la ITV y tiene en vigor el correspondiente seguro. No es novedoso decir que esta ciudad es prolífica en cuanto a coches ya bastante viejos y sin el visto bueno de la Inspección Técnica y que, además, hay demasiados conductores que van de acá para allá obviando el seguro. En definitiva, un buen tanto para Ronda si consigue rebajar las cifras de los siniestros (con o sin víctimas), el número de coches carentes de la ITV y aumenta la práctica de contar con un respaldo ante terceros en el caso de accidentes.
Eso por un lado; por el otro hay que denunciar contundentemente a quienes se dedican a vandalizar edificios emblemáticos de la ciudad con pintadas. Es lo que hace poco sucedió en el Fuerte de Victoria Chica justo en el momento en que cesó la presencia del vigilante de seguridad que la Consejería de Cultura tenía allí contratado. Se va el profesional, se denuncia por algún sindicato que el espacio se ha quedado sin vigilancia, que es necesario retomar ese puesto de trabajo y mira por dónde en ese momento aparece la pintada que viene a indicar la necesidad de que haya alguien allí atento a que nadie haga de las suyas.
En fin, Ronda no ha querido señalar a nadie ante algo tan curiosamente coincidente en el tiempo pero sí manifestó que se está trabajando ya en cubrir la vigilancia del citado espacio histórico. Lo cierto y verdad es que no debería hacer falta que hubiera un profesional de la seguridad para impedir semejante infamia. Sin embargo y por desgracia, todavía hay muchos ciudadanos carentes del más mínimo sentido cívico y de la educación como para atentar contra un elemento que forma parte de nuestra historia común. Sería muy conveniente investigar bien la autoría de la pintada y dar un escarmiento ejemplarizante para que no tengamos que lamentar otras circunstancias si no iguales, al menos semejantes.








