El Gobierno de la Ciudad Autónoma está actualmente inmerso en la preparación de los presupuestos generales de Melilla para 2026, según anunció ayer la portavoz del Ejecutivo local, Fadela Mohatar. Tres van a ser, a priori, las características del nuevo documento económico que está sobre la mesa. Por un lado, incrementar el ya de por sí importante contenido social de las cuentas públicas melillenses; por otro, el aumento del esfuerzo en la financiación de las tres líneas estratégicas que articulan el nuevo modelo productivo; y, finalmente, la puesta en marcha de grandes inversiones con el "boom" de primeras piedras que ya anunció en su día el presidente Imbroda.
La idea del Gobierno es tener listo ese proyecto de presupuestos para que sea debatido con los grupos de la oposición en la Comisión de Hacienda el próximo mes. Lo que se pretende es que la aprobación inicial de la propuesta se lleve a Pleno a finales de noviembre con el fin de que el visto bueno definitivo y consiguiente puesta en vigor coincida con el comienzo de 2026. Esas son, al menos por ahora, las previsiones que alberga el equipo ejecutivo de Imbroda en lo que se refiere a plazos y procedimiento administrativo que debe seguir un plan de tales características.
Otra cosa será lo que ocurra en el transcurso de estos dos meses que faltan hasta concluir 2025. Lo que sí se puede adelantar prácticamente ya es que los presupuestos del año 2026 solo serán apoyado por la mayoría absoluta que ejerce el Partido Popular en la Asamblea. No es demasiado aventurado afirmar desde este momento que todos los grupos de la oposición votarán en contra, como se viene haciendo desde el comienzo del mandato.
Lo que no se sabe aún es si los grupos de la oposición están trabajando ya en la elaboración de sus correspondientes propuestas o incluso en la presentación de un presupuesto alternativo. Habrá que confiar en que sus enmiendas sean presentadas en tiempo y forma, si bien uno de los argumentos que seguro se utilizará para criticar al Gobierno será el de que han tenido poco tiempo para estudiar el presupuesto, que les dejan poco margen de debate porque no hay suficientes comisiones convocadas y que el Partido Popular pasará el rodillo para no tener en cuenta las iniciativas de la oposición.








