La presidenta de la Confederación Estatal de Personas Sordas solicitó ayer a Marín más compromiso por parte de las administraciones con este colectivo.
La presidenta de la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE), Concepción María Díaz Robles, fue recibida ayer en el Palacio de la Asamblea por el vicepresidente de la Ciudad, Miguel Marín. En esta reunión también estuvo el presidente de la Asociación de Sordos de Melilla (Asome), Joaquín Utrera, y el viceconsejero de Bienestar Social y Sanidad, Hassan Driss. El objetivo de la visita de Díaz Robles es conocer de cerca a la Asociación de Sordos de Melilla (Asome) y demandar a las administraciones su colaboración para que se mantengan con estabilidad los programas dirigidos a las personas con discapacidad auditiva o sordas.
“La reunión ha sido muy positiva”, tal y como apuntó la presidenta del CNSE, quien aseguró que se nota el compromiso de Melilla con este colectivo.
Robles Díaz destacó que las metas de los programas destinados a las personas sordas buscan mejorar su calidad de vida y que, en este sentido, el vicepresidente les había dado su compromiso firme de colaboración.
Esto se traduce, según indicó la presidenta del CNSE, en que la Asome, entidad que defiende los derechos de las personas sordas o con discapacidad auditiva, contarás con una aportación más efectiva y que dará una estabilidad a los servicios que se ofertan tanto a sus socios como a sus familias.
El objetivo final de todas esta iniciativas es “crear una infraestructura básica para poder garantizar que las personas sordas inmigrantes, con dependencia, mayores, niños o jóvenes, es decir, todos, puedan vivir en igualdad de condiciones en la sociedad melillense”, indicó Díaz Robledo.
Principales demandas
La principal demanda de este colectivo es poder acceder a la información y a la comunicación en los diferentes aspectos de la vida social, como es la búsqueda de empleo, la formación, la cultura, el deporte o las actividades de ocio. Así, se pide un acceso en igualdad de condiciones.
Díaz Robledo explicó que la discapacidad auditiva es invisible y que pasa desapercibida. Una persona que la padece debe tener un intérprete de signos para ir al juzgado, al médico o si busca empleo, que las empresas estén concienciadas de la valía de esta persona. Además, resaltó la importancia de realizar una formación y educación bilingüe con el objetivo de que el acceso a estudios superiores o a la hora de conseguir un trabajo estén en igualdad de condiciones.








