El sistema de abastecimiento hídrico de Melilla presenta una configuración compleja de siete redes interconectadas que evidencia graves deficiencias en el control de calidad y gestión sanitaria. Los datos del SINAC revelan una situación de contaminación sistémica que afecta principalmente a las infraestructuras españolas.
La Red Melilla, desaladora principal que opera mediante 12 pozos y tecnología de ósmosis inversa, muestra una eficacia del 40% en análisis básicos y solo del 10% cuando se aplican protocolos analíticos completos. Esta instalación suministra teóricamente al 25% de la población (21.293 habitantes), aunque presenta una anomalía administrativa con dotación registrada de 0 litros/habitante/día. La Red de Distribución Desaladora "Ataque Seco", que comparte infraestructura técnica con la anterior, constituye el único punto donde se realizan análisis químicos exhaustivos, detectándose concentraciones de arsénico (1 µg/L), mercurio (0,3 µg/L), plomo (1,5 µg/L), cadmio (0,3 µg/L), cianuro (20 µg/L) y benceno (0,3 µg/L).
El deterioro del sistema español se completa con la Red de Impulsión, inactiva desde 2018 tras registrar 100% de muestras no aptas, y la Red Alcaraz, que experimentó una degradación acelerada entre enero y abril de 2025, sugiriendo contaminación progresiva del acuífero.
Las tres redes marroquíes presentan protocolos de control deficientes, limitándose a análisis microbiológicos básicos sin evaluación de metales pesados ni compuestos orgánicos volátiles. Solo la Red Sidi Guariach mantiene parámetros bacteriológicos aceptables, pero con un caudal insignificante de 1.305 m³.
Esta configuración genera una paradoja sanitaria: Melilla depende de una desaladora española con contaminación química documentada y de fuentes transfronterizas con controles analíticos incompletos, mientras que la única fuente verificada como segura opera a capacidad mínima. La ausencia de análisis químicos completos en seis de las siete redes sugiere una estrategia de ocultación sistemática de datos de contaminación.
Las Adelfas
En este contexto, VOX Melilla ha presentado una iniciativa parlamentaria solicitando información técnica y científica sobre el embalse de Las Adelfas, construido para actuar como reserva estratégica.
Datos clave sobre el embalse
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Capacidad segura: 200.000 metros cúbicos, suficiente para abastecer entre 7 y 10 días a la población.
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Estado actual: prácticamente vacío y con mantenimiento limitado.
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Limitaciones: problemas estructurales que reducen la capacidad efectiva y retrasos administrativos entre la CHG y la Ciudad Autónoma.
Desde el punto de vista científico, un embalse de emergencia puede actuar como un mecanismo de mitigación frente a contaminantes, permitiendo almacenamiento y tratamiento controlado antes de su distribución. La ausencia de análisis completos en otras redes hace que contar con una reserva regulada sea un factor clave para la seguridad hídrica de la ciudad. Además, el mantenimiento preventivo evita deterioro estructural y sedimentación que podrían comprometer su utilidad futura.
La iniciativa parlamentaria busca determinar si el embalse puede convertirse en un recurso operativo que garantice agua segura para los 85.000 habitantes de Melilla y permitir un plan de gestión que combine eficiencia, seguridad y sostenibilidad.







