La Unión Deportiva Melilla B volvió de vacío de su visita a tierras granadinas, tras caer por 1-0 ante el Arenas de Armilla CYD en la undécima jornada del Grupo IX de Tercera Federación. El filial azulino firmó un encuentro muy serio, con dominio territorial, actitud ofensiva y ocasiones suficientes como para, al menos, haber puntuado. Sin embargo, un tanto encajado a balón parado en el minuto 22 y la falta de acierto en los metros finales condenaron a los melillenses a una derrota injusta que no refleja lo visto sobre el terreno de juego.
El partido arrancó con ritmo e intensidad, en un duelo igualado en los primeros compases. Ambos equipos se disputaban el control del balón en el centro del campo, aunque fueron los azulinos quienes protagonizaron las primeras llegadas con cierta intención. Con Chegu, Ingoma y Suli como referencia ofensiva, el equipo dirigido por el cuerpo técnico melillense trataba de encontrar espacios entre la defensa local, aunque sin ocasiones claras en los primeros diez minutos. La desgracia para los visitantes llegó pronto, en el minuto 22, cuando el conjunto granadino aprovechó un saque de esquina para adelantarse en el marcador. El encargado de botar el córner fue Miguel García, exjugador de la UD Melilla B, cuyo lanzamiento acabó en el fondo de la red tras superar la defensa melillense, que no logró despejar.
Fue un duro golpe para los intereses del filial, que se vio por debajo en el marcador en un momento en el que estaba bien posicionado sobre el césped. A pesar del mazazo, la UD Melilla B no se descompuso. Juanma Escobar estuvo a punto de lograr el empate con un potente disparo desde fuera del área que se marchó rozando el poste. El dominio azulino se fue haciendo más evidente con el paso de los minutos. La presión alta, el control del balón y la actitud ofensiva eran propiedad exclusiva del conjunto melillense, que terminó la primera mitad volcado en el área rival, aunque sin encontrar el premio del gol. La reanudación confirmó el buen momento del Melilla B.
El equipo regresó al césped con una marcha más y decidió arrinconar al Arenas de Armilla en su propio campo. La ocasión más clara llegó tras una gran jugada de Fer Rodríguez, que había ingresado desde el banquillo sustituyendo a Vertiz. El debutante sirvió un gran pase a Chegu, quien se deshizo de su marca con calidad, pero su disparo fue interceptado en la misma línea de gol por un defensor local. Los melillenses creían en el empate y lo buscaban con insistencia. Los minutos transcurrían con la UD Melilla B volcada en ataque, ganando duelos, recuperando rápido tras pérdida y generando continuas aproximaciones.
El equipo granadino, aspirante al ascenso, apenas salía de su campo y se limitaba a cortar el ritmo con interrupciones constantes, faltas tácticas y pérdidas de tiempo que desesperaban tanto a los jugadores como al cuerpo técnico visitante. La situación se volvió aún más complicada cuando Fran Espínola, que había ingresado en el segundo tiempo, sufrió molestias y tuvo que abandonar el campo. Con las ventanas de cambios ya agotadas, el filial melillense tuvo que afrontar los minutos finales en inferioridad numérica. A pesar de ello, el equipo no bajó los brazos y siguió intentándolo hasta el pitido final, aunque sin éxito.
El colegiado, impasible ante las constantes interrupciones del equipo local, no mostró tarjetas por pérdidas de tiempo ni por las continuas faltas que cortaban el juego. Esta falta de criterio arbitral contribuyó al desgaste mental y físico de un Melilla B que se vació sobre el césped, pero que no pudo evitar una derrota tan dolorosa como inmerecida. Con este resultado, la UD Melilla B suma una nueva derrota que no hace justicia a lo ofrecido sobre el terreno de juego. El equipo mostró personalidad, compromiso y capacidad competitiva frente a uno de los conjuntos más fuertes del grupo nacional.








