La UD Melilla juvenil no pudo comenzar el nuevo año con buen pie. En el estreno de 2026 y en el primer partido de la segunda vuelta del campeonato de División de Honor Juvenil, el conjunto azulino cayó por 0-2 ante la UD Tomares, en un duelo disputado en el Estadio de La Espiguera correspondiente a la jornada 17 del campeonato. Un gol en el último minuto del primer tiempo y otro al poco de iniciarse el segundo decantaron la balanza para el conjunto sevillano, que supo sacar provecho de sus oportunidades en un encuentro marcado por la intensidad, las ocasiones desperdiciadas por los locales y un penalti fallado que pudo cambiar el signo del choque.
Once inicial azulino
El técnico local apostó por un once formado por Jota bajo palos; una línea defensiva compuesta por Dani, Amin, Ortega y Adam; en el centro del campo estuvieron José Pablo, Álvaro y Bagouri, mientras que en ataque jugaron Galán, Hugo Pech y Abraham. Durante el segundo tiempo, entraron al terreno de juego Nico, Santi, Esqueta, Miguelón y Aimar Mimun en busca de la reacción.
Gran primera parte
El encuentro comenzó con un planteamiento ambicioso por parte de los melillenses, que salieron a presionar alto, dominar la posesión y buscar el gol con rapidez. En los primeros compases, los azulinos disfrutaron de varias acciones a balón parado y lanzaron una serie de saques de esquina consecutivos que metieron al rival en su área. Pasado el minuto 10, Álvaro probó fortuna con un disparo que rozó el larguero. Poco después, Galán estuvo a punto de inaugurar el marcador con un disparo al travesaño tras una gran asistencia de Abraham, que fue uno de los más activos en la línea ofensiva.
La UD Melilla se mostraba superior en intensidad, llegadas y sensaciones, aunque sin lograr concretar sus ocasiones. José Pablo buscó sorprender con un potente lanzamiento de falta directa, Bagouri lo intentó con un disparo desde la frontal y Abraham tuvo hasta dos oportunidades claras dentro del área, pero el gol seguía sin llegar. Cuando todo indicaba que se llegaría al descanso con empate sin goles, llegó el mazazo inesperado. En el minuto 44, el Tomares encontró una grieta en la zaga local y, tras una jugada rápida, logró batir a Jota para colocar el 0-1 en el marcador justo antes de marcharse a vestuarios.
Segundo golpe sevillano y penalti fallado
Tras la reanudación, los locales salieron con la intención de remontar. Sin embargo, apenas se había cumplido el primer minuto del segundo tiempo cuando el Tomares volvió a golpear. En su primera llegada del segundo acto, los sevillanos aprovecharon un balón filtrado para marcar el 0-2, ampliando su ventaja de forma demoledora. La reacción azulina no se hizo esperar.
Apenas unos minutos después, el colegiado señaló un penalti a favor de la UD Melilla, en una acción muy protestada por los visitantes. José Pablo asumió la responsabilidad, pero su lanzamiento se marchó por encima del larguero, frustrando la opción más clara de meterse de nuevo en el partido. A partir de ese momento, el conjunto visitante supo gestionar bien su renta. Replegó líneas, controló el ritmo del juego y neutralizó los intentos de la UD Melilla por recortar distancias. El esfuerzo de los locales no fue suficiente para revertir el resultado ante un rival que se mostró muy sólido defensivamente y efectivo en ataque.
Un inicio de año con sabor amargo
La derrota deja a la UD Melilla con un sabor amargo, sobre todo por las buenas sensaciones mostradas en la primera parte y las oportunidades desperdiciadas. El equipo tuvo ocasiones claras para adelantarse en el marcador, pero no supo materializarlas, mientras que el Tomares aprovechó al máximo sus llegadas para llevarse los tres puntos de La Espiguera. Este resultado supone un golpe moral para el conjunto azulino, que aspiraba a comenzar el nuevo año con victoria y a sumar puntos importantes en casa. La eficacia rival y ciertos errores puntuales marcaron un partido que pudo haber tenido otro desenlace de haberse transformado el penalti en el segundo tiempo.
Toca levantar la cabeza
Pese a esta derrota, el equipo juvenil de la UD Melilla tiene margen de mejora y argumentos para mirar hacia adelante con ambición. El calendario ofrece nuevas oportunidades y el próximo compromiso será clave para recuperar sensaciones, sumar puntos y corregir los errores cometidos ante el Tomares. La actitud mostrada durante buena parte del encuentro, especialmente en la primera mitad, debe servir como base para afrontar los retos de la segunda vuelta del campeonato. Quedan aún muchos partidos por disputar.








