Alejandro Domínguez ha tomado posesión como nuevo hermano mayor de la Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Humillado y María Santísima de la Piedad , en un acto solemne celebrado el pasado sábado tras la Eucaristía oficiada en la parroquia castrense de Melilla. El relevo no solo implica un cambio formal en la dirección de la Hermandad, sino también un momento simbólico importante: se trata de la sucesión del padre por el hijo en un compromiso que abarca generaciones dentro de una de las cofradías más activas y queridas de la ciudad.
La ceremonia contó con una nutrida representación del mundo cofrade melillense. Asistieron todas las cofradías de la ciudad, con la única excepción de la del Nazareno. También estuvieron presentes miembros de la Hermandad del Rocío, la Divina Pastora y la Congregación de la Victoria. A nivel institucional, destacó la presencia del comandante general, el general de División Luis Cortés Delgado, así como jefes de distintas unidades militares, lo que evidenció el respaldo social y religioso con que cuenta esta corporación.
En una entrevista concedida a El Faro de Melilla, Alejandro Domínguez compartió sus primeras impresiones tras asumir la responsabilidad de dirigir la Cofradía. “Es una mezcla entre orgullo y alegría”, afirmó. “Además de sentir una gran responsabilidad, puesto que, al haberme criado en la Cofradía, he tenido contacto con miembros de las anteriores juntas y siento el deber de honrar y continuar ese legado”.
Domínguez no es ajeno al funcionamiento interno de la Cofradía. Su implicación ha sido constante desde hace años y ha formado parte de varias Juntas de Gobierno anteriores. Esta trayectoria le ha permitido conocer en profundidad tanto el funcionamiento como las necesidades de la institución. “Principalmente aporto continuidad. En la anterior legislatura quedaron varias cosas pendientes de desarrollar, con lo que la intención es terminarlas y poder seguir creciendo”, explicó.
Su perfil aúna juventud y experiencia, y su elección representa una apuesta decidida por favorecer el relevo generacional sin romper con el trabajo realizado por quienes le han precedido. “Las generaciones más jóvenes tienen que ir encontrando su hueco dentro de la Cofradía, pero es verdad que el relevo generacional no puede ser de un día para otro”, señaló. “Se trata de hacer un esfuerzo conjunto entre todas las generaciones para que la entidad siga existiendo”.
Una de sus primeras decisiones como hermano mayor ha sido la conformación de una Junta de Gobierno en la que conviven miembros con experiencia y nuevas incorporaciones. Según explicó, ha invitado a continuar a quienes ya venían desempeñando funciones destacadas en el ciclo anterior, valorando su compromiso y su buen hacer. A estos se suman hermanos que, si bien no habían ocupado cargos formales, participaban activamente en las actividades organizadas por la Hermandad y aportan ideas frescas y puntos de vista distintos.
Entre sus funciones principales como hermano mayor destaca la representación de la Cofradía en actos oficiales y religiosos, la presidencia de las actividades organizadas por la propia entidad, y la autorización de todas las gestiones administrativas realizadas por el resto de miembros de la Junta. “La responsabilidad es grande, pero también lo es la ilusión con la que asumimos esta etapa”, indicó.
Respecto al grupo joven de la Cofradía, Domínguez fue claro. “Es un grupo con muchas ganas de aprender y colaborar, lo cual es siempre de agradecer. Si no existiese, tendríamos un problema serio”. La Cofradía del Humillado, como otras de la ciudad, se enfrenta al reto de implicar a nuevas generaciones en su funcionamiento y el nuevo hermano mayor parece tener claro que ese proceso debe ser acompañado y planificado.
La mirada está también puesta ya en la próxima Semana Santa, una cita que requiere meses de planificación previa. Aunque aún queda tiempo hasta finales de marzo, Domínguez considera que ya se debe trabajar en los preparativos. “En este mundo, las cosas necesitan su tiempo para que estén perfectas al llegar el momento de procesionar”, explicó, destacando la importancia de una organización anticipada que permita cuidar todos los detalles que rodean a los actos cofrades.
No obstante, su proyecto no se limita a lo procesional. Domínguez subraya que la Cofradía tiene vida durante todo el año, con actividades tanto de formación como de carácter social. En este sentido, anunció que el próximo 22 de noviembre dará comienzo una campaña de recogida de alimentos. “Invito a todos a conocer la Cofradía más allá de las procesiones. Organizamos formaciones, misas mensuales y también desarrollamos una obra social constante”, apuntó.
La Cofradía del Humillado ha sido durante años un referente de devoción, disciplina organizativa y cercanía con la ciudadanía melillense. Con el nuevo equipo al frente, todo apunta a que esa línea se mantendrá, pero con matices renovadores que responden a los tiempos actuales y a las expectativas de una nueva generación de cofrades.
El inicio del mandato de Alejandro Domínguez se enmarca, por tanto, en una etapa de transición inteligente: sin rupturas con el pasado, pero con la mirada puesta en el futuro. Consciente del legado recibido, pero también de la necesidad de abrir puertas, fortalecer vínculos y mantener viva la llama del compromiso cofrade. Su llegada supone una renovación pausada, comprometida y consciente del papel que esta Hermandad juega en el conjunto de la religiosidad popular de Melilla.








