El sindicato Acaip ha vuelto a denunciar públicamente la grave situación que se vive en el Centro Penitenciario de Melilla debido al continuo e incontrolado lanzamiento de drogas y otros objetos desde el exterior del recinto. Lo ha hecho tras un nuevo incidente ocurrido el pasado 14 de enero durante el turno de noche, cuando un interno, tras consumir un elevado número de sustancias, protagonizó un episodio violento que dejó varios funcionarios heridos, uno de los cuales necesitó atención médica.
Según el comunicado remitido por el delegado de Acaip en la prisión melillense, José Manuel Vicente Nicolás, el interno, conocido por su carácter conflictivo, se hallaba bajo los efectos de lo que denominan “pastillas voladoras”, una forma habitual de referirse a las sustancias que acceden a la cárcel mediante lanzamientos desde el exterior.
En su estado de agitación, el recluso golpeaba violentamente la puerta de su celda, destrozaba el mobiliario, insultaba tanto a otros internos como al personal, y se mostró fuera de control. Cuando los funcionarios intentaron intervenir para reducirlo y trasladarlo al médico, varios de ellos resultaron lesionados.
El sindicato asegura que estos episodios se están volviendo cada vez más frecuentes y que se deben al acceso masivo de sustancias y objetos prohibidos, como drogas sintéticas, pastillas, hachís, cocaína e incluso teléfonos móviles, lanzados desde el exterior del centro. Acaip critica con dureza que esta práctica continúe ocurriendo “con total impunidad”, sin que se adopten medidas concretas para frenarla.
En su escrito, el sindicato subraya que las próximas reformas previstas en el centro penitenciario no incluyen inversión alguna destinada a poner fin a estos lanzamientos. “En las obras de reformas y rehabilitación no hay ni un céntimo de euro dedicado a alguna posible solución para evitar, o al menos minimizar, los lanzamientos”, advierte el comunicado.
Para la organización sindical, se trata de una omisión inaceptable, teniendo en cuenta que se trata de uno de los problemas más graves que afectan a la seguridad y la salud dentro del centro, según asegura.
Acaip alerta de que esta pasividad institucional podría tener consecuencias fatales. “El día que tengamos una muerte por sobredosis o intoxicación, cosa que ya ha ocurrido en otras prisiones, nos rasgaremos las vestiduras y buscaremos culpables, y no será otro que el pobre funcionario que le toque ese día trabajar, sin más”, denuncian.
Este no es un problema nuevo. Ya en mayo de 2025, Acaip-UGT advirtió públicamente del lanzamiento diario de bolas que contenían droga y teléfonos móviles al interior de la cárcel de Melilla, una práctica que según el sindicato se había convertido en rutina y generaba un ambiente de riesgo constante para la convivencia interna. Entonces, como ahora, lamentaban que no se estuviera haciendo nada para impedirlo, y exigían medidas urgentes. Un año después, y tras otro incidente grave, vuelven a insistir en la necesidad de actuar.
El sindicato reclama la implementación de medidas concretas, como la instalación de redes o mallas antiproyección, la mejora de la videovigilancia, refuerzo de patrullas exteriores y una mayor coordinación con las fuerzas de seguridad del Estado para identificar a quienes lanzan estos objetos desde el exterior. Además, consideran imprescindible que en cualquier plan de reforma o mejora del centro se contemple presupuesto específico para abordar esta problemática.
Acaip concluye su comunicado con un mensaje contundente dirigido a la administración. “Pónganse a trabajar en serio para intentar solucionar este grave problema de seguridad, que crea conflictividad y problemas adicionales innecesarios y aumenta considerablemente la posibilidad de muerte por sobredosis”.
Mientras tanto, los funcionarios continúan expuestos a riesgos crecientes, en un entorno en el que, según denuncian, se sienten desprotegidos y sin herramientas suficientes para garantizar la seguridad y la estabilidad dentro del centro.









Y mientras tanto al Sr.Director cuya gestión desde hace un montón de años es ineficaz malísima se le mantiene en el puesto.Ha habido. fugas, agresiones a funcionarios, perdida de expedientes .....y hay que reconocer que algo ha hecho bien pues ha crecido notablemente su patrimonio inmobiliario.Si tuviera algo de dignidad hubiera dimitido hace muchísimo tiempo y si el Ministro tuviera algo de honor lo hubiera cesado.