Los hebreos de Melilla y de todo el mundo conmemoran desde ayer el Yom Kipur, o también llamado el día del perdón, con un ayuno de comida y bebida.
Con los últimos rayos de sol de ayer, los judíos de todo el mundo, y entre ellos la sociedad hebrea melillense, comenzaron el día “más solemne” de su calendario hebreo, la fiesta del Yom Kipur. El presidente de la Asociación Mem Guimel, Mordejay Guahnich, comentó que a esta fiesta también se le puede llamar el día del perdón, de la expiación, de la sagrada convocación y del juicio divino. “El Yom Kipur es el único día de ayuno decretado en la Biblia, esperando alcanzar un estado de pureza con el cual comenzar el nuevo año”, explicó Guahnich. Durante este día se espera que el judío eleve sus plegarias por el perdón de los pecados entre el hombre y Dios, y corrija sus acciones erradas y pecados entre el hombre y su prójimo. “Yom Kipur es el momento en que se sella el veredicto del juicio celestial, que comenzaba con la festividad de Rosh Hashaná, es decir, el año nuevo”, indicó. Por ello, este día es todo espiritualidad, consagrado a la oración y la suplica a Dios. “Esperando e implorando ser juzgado con su gran benevolencia, por los errores cometidos como humanos”, según indicó el presidente de Mem Guimel. A lo largo de este día festivo hay cinco prohibiciones, como son ingerir alimentos, tanto comida como bebida, siempre que no peligre la vida; lavarse el cuerpo, utilizar cremas o colonias, tampoco se pueden utilizar zapatos de cuero ni se podrán mantener relaciones maritales. El rezo comunitario tiene mucho más sentido en días festivos como el Yom Kipur, según destacó Guanich. “Sin distinción entre los observantes de los preceptos divinos y los laicos, todos unidos conformando el pueblo de Israel (los descendientes del patriarca Jacob)”, apuntó. Entre las costumbres de este día está el preparar los zapatos de tela y la ropa blanca, como símbolo de pureza, el martes antes de la caída del sol. Lo que supone una reunión familiar también en las casas melillenses. Los rezos comenzaron ayer a las 19:30 horas, antes, todos se piden perdón, ya que no sería de recibo solicitar que Dios nos perdone y no hacer lo mismo con nuestros semejantes, tal y como destacó Guanich. Los hombres se atavían con el Talit o manto para el rezo, es el único día que se viste por la noche, y a pesar de no ser imperativo suele ser de color blanco. Es una bonita costumbre que el Talit que se pone este día, sea el mismo con el que se cubre el matrimonio durante su boda, bajo el palio nupcial, según explicó el presidente de Mem Guimel. “Las plegarias tienen una entonación especial, dando mayor solemnidad y cargadas de sentimientos cada una de las palabras. Comienza con la oración de Kol Nidré, donde se pide que todas las promesas, los juramentos, los votos y los compromisos-realizados en este año pasado- sean anulados”, informó Guanich, quien destacó que durante el rezo nocturno se bendice al Jefe de Estado de cada lugar en el que hay una comunidad judía. . Guanich explicó que en el caso de Melilla esta plegaria será “bendiga, guarde, proteja, ayude, exalte, engrandezca y eleve muy arriba a don Juan Carlos, Rey de España, el supremo rey de reyes en su piedad infinita. Lo guarde con vida y lo libre de daños y calamidades”. “Los sonidos del Shofar, cuerno de carnero, marca el fin de este día, con la ilusión y esperanza de afrontar un año con los buenos deseos para todos”, destacó Guanich.







