Cerca de un millar de personas procedentes de Marruecos que se dirigían a Melilla a disfrutar de la Feria perdió la paciencia y la emprendió contra los agentes.
El puesto fronterizo de Beni Enzar, el que mayor tránsito de personas y vehículos registra a diario, volvió a ser testigo el pasado sábado de una agresión a agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Según informó a El Faro la Jefatura Superior de Policía Nacional, un multitudinario atasco de personas procedentes de Marruecos que querían cruzar la frontera para acudir a la Feria concluyó con el lanzamiento de piedras, botellas y objetos similares contra los agentes españoles que se encontraban trabajando en ese momento en Beni Enzar en el control de personas y vehículos.
Los hechos ocurrieron a las 21:30 horas, aproximadamente, cuando cerca de un millar de personas, entre viandantes y conductores, procedentes de Marruecos intentaban cruzar la frontera para acudir a las fiestas patronales. La lentitud con la que discurría la cola de coches provocó el enfado de varios conductores, que la emprendieron a pedradas y botellazos contra los agentes, siguiendo su ejemplo otras personas.
Fuentes de la Guardia Civil consultadas por este periódico agregaron que la respuesta de la Policía Nacional a las agresiones fue limitar el acceso de vehículos, cerrando parcialmente la frontera. Así, el tránsito se redujo a un carril de entrada, otro de salida y el correspondiente a los peatones.
La medida, que según las fuentes de este periódico se mantuvo hasta cerca de las 23:15 horas, intensificó el enfado de los conductores, que profirieron insultos contra los agentes de Policía y Guardia Civil. Las mismas fuentes de la Benemérita señalaron que no hubo que lamentar heridos entre los agentes, al tiempo que lamentaron los sucesos, ya que las agresiones a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado “se han convertido en una constante” durante el verano.
Tras los momentos de tensión, la cola de coches continuó discurriendo hacia la ciudad autónoma sin mayores complicaciones.
Según informaron a El Faro fuentes de la Guardia Civil, también se registraron incidentes similares en el paso fronterizo del Barrio Chino, habilitado sólo para peatones. A las 22:00 horas, dos jóvenes, aparentemente menores de edad, lograron burlar “a la carrera” los controles de seguridad de dicho puesto fronterizo. De manera inmediata, el agente de Policía Nacional encargado de control el torno por el que acceden los peatones procedentes del país vecino a Melilla salió en persecución de los dos jóvenes, sin que pudiera dar alcance a ninguno.
Los problemas comenzaron cuando el agente, tras varios minutos de persecución, volvió a su puesto, en el que se encontraba trabajando solo. Durante su ausencia, “más de un centenar de personas” se agolpaban entre el control de seguridad de Marruecos y el torno de acceso a España para entrar en la ciudad autónoma.
Ante la continuada espera que habían tenido que soportar, los peatones se encontraban “muy alterados”, por lo que recibieron al agente de Policía “profiriéndole insultos y amenazas”.
La respuesta de la Policía Nacional fue cerrar el control fronterizo y llamar al Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Benemérita y a una Unidad de Intervención Policial (UIP) para controlar la situación. El resultado de tal acción fue el desalojo de las personas que se encontraban esperando en la cola del torno, lo cual se produjo a las 22:45 horas, aproximadamente, según las fuentes de este periódico.
El verano que está a punto de concluir se ha caracterizado en los pasos fronterizos que separan la ciudad autónoma de Marruecos por las agresiones a agentes de las Fuerzas y Grupos de Seguridad del Estado. Los primeros ataques tuvieron lugar en Beni Enzar en la última semana de julio. En el primero, un agente de Policía recibió el impacto de una piedra, mientras que en el segundo fue una tabla de madera la que hirió a un efectivo policial. A los pocos días, eran los coches del Cuerpo los que recibían pedradas en el Barrio Chino.
Apenas una semana más tarde, un agente de la Guardia Civil era rociado con sangre en el rostro en el paso fronterizo del Barrio Chino.








