La presencia del presidente del Senado, Pedro Rollán, a Melilla ha dejado algo más que una sucesión de encuentros oficiales. Sus palabras han servido para trasladar un mensaje de respaldo, reconocimiento y ánimo a una ciudad que necesita sentir que ocupa el lugar que le corresponde dentro de España.
"Melilla merece la pena, importa y es importante", afirmó durante su comparecencia. Una declaración que, más allá de su contundencia, supone un reconocimiento necesario para los melillenses.
Rollán defendió que Ceuta y Melilla deben contar siempre con un tratamiento y un espacio "muy relevantes" porque representan el "kilómetro cero de España". No es una consideración menor. Recordar su importancia y reivindicar su condición de parte esencial del país es también una forma de transmitir confianza a sus vecinos.
Sus palabras llegaron, además, después de reconocer la difícil situación que atraviesa Ceuta tras la crisis fronteriza del pasado verano. Su preocupación por la ciudad hermana no impidió que dedicara a Melilla un mensaje propio, alejado de cualquier comparación: una ciudad española "por sus cuatro costados", con una historia y una identidad que forman parte de la propia historia de nuestro país en sí mismo.
La presencia de Rollán cobra especial significado después de la reciente visita de Sus Majestades los Reyes. Como destacó el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, que una de las principales autoridades del Estado se desplace hasta Melilla constituye una muestra de atención institucional que merece ser agradecida. En momentos en los que persisten dificultades y preocupaciones sobre el futuro, ese respaldo público tiene un valor añadido.
También es importante que Rollán se interesara por dos cuestiones fundamentales para el día a día de los melillenses: la sanidad y la educación, dos competencias que en las dos ciudades autónomas dependen del Estado al no estar transferidas. El propio presidente del Senado reconoció que ambas necesitan mejoras sustanciales, algo que ha confiado que ocurra muy pronto.
Su llamamiento a recuperar el espíritu de concordia de la Transición resulta igualmente oportuno, especialmente tras lamentar el bloqueo de la Cámara Baja a casi medio centenar de leyes aprobadas en el Senado en esta legislatura. Melilla, al igual que España, necesita entendimiento, estabilidad y compromiso para afrontar sus desafíos. Las palabras de ánimo son importantes, pero deben acompañarse de hechos. La ciudad merece atención, inversiones y soluciones. Y, sobre todo, necesita que quienes representan al Estado recuerden, como hizo Pedro Rollán, que Melilla importa.








