Corría el mes de mayo de 2021 cuando Ceuta, de pronto, se vio invadida por unos 15.000 jóvenes procedentes de Marruecos sin que las autoridades de ese país movieran ni un dedo para impedirles ese asalto masivo a la ciudad española; no solo no hacían nada sino que, muy al contrario, abrían las puertas de las vallas del perímetro para que pudieran colarse. España entera pudo ver con absoluto asombro semejante desafío por parte del vecino del sur.
Cinco años después, la historia se repite, pero esta vez son decenas de miles los marroquíes que han entrado en Ceuta de forma ilegal. No solo son jóvenes o menores, como ocurrió en 2021, sino que se trata de familias enteras, matrimonios con hijos pequeños, mayores... Es un auténtico colapso el que está atravesando la ciudad hermana sin que todavía nadie haya explicado cómo es posible que lo vivido hace un lustro no haya servido para nada.
Ahora el presidente Sánchez se apresura a ir a Ceuta y prometer algo que debía de haber sido tan elemental como proteger el espigón por el que se cuelan a nado todos los que quieren dejar Marruecos atrás. ¿No hubo tiempo en cinco años para hacer allí una pequeña obra de protección? Parece ser que no. Y se compromete a más policías y guardias civiles, y a expulsar a todo el que haya entrado irregularmente. ¿En serio? ¿Echarlos a Marruecos?
Parece que a Sánchez y a quienes le asesoran se les ha olvidado un detalle importante: a los que sean menores no se les puede tocar ni un pelo. Haberlo hecho en su momento, aún formando supuestamente parte de un acuerdo con Rabat, llevó a dos responsables públicos ceutíes al banquillo y a condenas de inhabilitación. ¿Quién se va a atrever a firmar expulsiones en el caso de adultos si no media todo el procedimiento administrativo previo que puede durar años?
Otro detalle increíble es que no se adoptaran medidas aún cuando existía un goteo constante de entradas desde semanas atrás, cuando se conoció la famosa sentencia del Supremo. El SUP, por ejemplo, advirtió del efecto llamada que iba a causar el fallo judicial. Y una pregunta inquietante: ¿los servicios de información españoles desconocían que se agolpaban en las inmediaciones de Ceuta miles de personas para escapar de Marruecos?
En definitiva, muchas preguntas sin dar interesadamente respuestas. Por ejemplo, la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, afirma que solo entraron en Melilla 130 personas pero cuando se le pidió que cifrara cuántas habían sido devueltas a Marruecos, dio la callada como contestación; tampoco fue capaz de decir claramente a dónde han ido a alojarse todos estos marroquíes porque se sabe que 75 son menores y ya han sido acogidos por la Ciudad Autónoma, como es su obligación legal.








