Varias fuentes consultadas por el Faro de Melilla han manifestado a este periódico que desde el Ministerio del Interior estaría ya buscando terrenos para la construcción en la ciudad de un Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) que, inicialmente y según Fernando Grande-Marlaska, estaría destinado al triaje de inmigrantes, un paso de filiación previo, según se afirma pero sin resultados concretos hasta ahora, al procedimiento de expulsión de España. Esta nueva infraestructura costará alrededor de 5 millones de euros y tendrá capacidad para entre 800 y 1.000 personas, según las estimaciones que se han hecho públicas en estos días.
Las fuentes en cuestión aseguran que miembros del Gobierno melillense ya han comentado que la Ciudad Autónoma se opondrá al uso de cualquier suelo de su propiedad y, en consecuencia, todo hace indicar que, al final, se utilizará patrimonio de Defensa para llevar a cabo dicha acción, si bien también se ha comentado al respecto que la Comandancia General no tendría actualmente noticia alguna sobre que Interior pudiera estar tanteando esos terrenos para fijar la ubicación de las instalaciones. Por cierto, el Ministerio de Marlaska se niega a facilitar datos relacionados con esta cuestión más allá de confirmar lo que el propio ministro medio esbozó el pasado día 8 y que el presidente Sánchez corroboró más recientemente tras recomendarle a los ceutíes que se vayan acostumbrando a su "realidad estructural", es decir, les dijo que si Ceuta se convierte en un gran CETI tienen que aguantarse.
Y la verdad es que ni Ceuta ni Melilla necesitan inversiones para dotar de plazas a la inmigración ilegal que se salta a la torera el perímetro fronterizo. En estas dos ciudades lo que de verdad quieren es seguridad en sus límites con el país vecino, muy hostil en los últimos tiempos, desde el cierre unilateral de la aduana comercial en agosto de 2018, la negativa a aceptar el régimen de viajeros y dos avalanchas sobre la ciudad hermana en 5 años, esta última de enormes consecuencias para los ceutíes y la propia imagen exterior de España. Por eso en estas dos poblaciones no se quieren centros para albergar más inmigrantes (ya tienen sus cetis)sino fronteras bien custodiadas y, preferentemente, firmeza ante Marruecos para que no haya más tentaciones de proseguir con su guerra híbrida y de utilizar a su propia gente, incluidos menores, para seguir chantajeando al inquilino de La Moncloa.








