El centro de la ciudad fue testigo este pasado lunes de dos incendios de contenedores, ocurridos prácticamente de forma simultánea en dos calles paralelas: Castelar y Padre Lerchundi. Miembros del servicio de bomberos se vieron obligados a tener que trabajar en dos frentes como consecuencia de la existencia de fuego en otros tantos puntos cercanos, además, a vehículos estacionados y viviendas, que podrían haberse visto afectados si no es por la pronta actuación de estos servidores públicos.
Resulta extraño que los incendios se produjeran en contenedores y tan cerca unos de los otros, lo cual hace sospechar en la posibilidad de que hubieran sido provocados, algo que no sería inusual en una ciudad cuyos barrios periféricos son muy dados a sufrir este tipo de atentados. Sin embargo, lo curioso en esta ocasión es que haya sido a plena luz del día puesto que los "pirómanos" habituales suelen actuar en la madrugada, arropados por la oscuridad de la noche.
Esto es un suma y sigue que parece no tener fin. La policía investiga, según afirman las autoridades; los locales utilizan los drones para prevenir este tipo de delitos, pero lo cierto es que no se consigue acabar con semejante lacra, que no solo pone en peligro el patrimonio particular (casas y vehículos cercanos a los fuegos) sino también los bienes públicos. Son miles y miles los euros que se pierden cada año en Melilla como consecuencia de la quema de contenedores, unos recipientes que deben ser repuestos cada vez que salen ardiendo.
Y aquí el problema es que hay quien justifica estas acciones. El argumento de la juventud molesta por la falta de oportunidades laborales sirve como excusa a muchos vecinos para restar importancia a los actos vandálicos e incluso delictivos que se producen. Es muy triste y francamente revelador leer comentarios en las redes sociales prácticamente culpando a la Ciudad de la actitud incívica de estos delincuentes porque no les dan trabajo.
Va siendo hora ya de que los melillenses, sobre todo los que residen en esos barrios más afectados por los incendios de contenedores, tomen conciencia del problema, que sean capaces de abrir los ojos y darse cuenta de que aquí los únicos responsables son quienes prenden el fuego a sabiendas de lo que están haciendo, sean menores, jóvenes o adultos, que lo mismo da. Es el momento de dar un paso al frente y denunciar estas prácticas y a quienes las protagonizan ante la policía porque solo así se podrá acabar con el problema.








