La solemnidad del Salón Dorado del Palacio de la Asamblea de Melilla dio paso este martes a una mañana marcada por la curiosidad, la participación y la espontaneidad de un grupo de niños y niñas de las colonias urbanas de Melilla Acoge. Los menores, acompañados por sus monitores, fueron recibidos por la vicepresidenta primera de la Asamblea, María José Aguilar, en una visita que les permitió conocer de cerca las instituciones de la ciudad y, al mismo tiempo, convertirse por unas horas en los protagonistas de la vida municipal.
La recepción comenzó en el Salón Dorado, uno de los espacios más representativos del Palacio de la Asamblea. Allí, Aguilar explicó a los pequeños el significado institucional de la estancia, escenario habitual de recepciones oficiales, actos solemnes y celebraciones civiles como bodas. La vicepresidenta insistió en la importancia de que los niños y jóvenes conozcan las instituciones de su ciudad y comprendan que el Ayuntamiento es un lugar abierto a todos los ciudadanos.
La explicación derivó pronto hacia la historia del edificio y su valor patrimonial. Aguilar recordó que el Palacio de la Asamblea es obra del arquitecto Enrique Nieto, autor de buena parte del patrimonio modernista de Melilla, y destacó la singularidad de una ciudad que cuenta con uno de los conjuntos modernistas más importantes de España. La responsable institucional aprovechó la ocasión para trasladar a los menores la importancia de conservar el patrimonio y de mantener una actitud cívica hacia el entorno urbano.
La visita se desarrolló en un ambiente muy participativo y ameno, donde los niños y las niñas, lejos de ser meros receptores se convirtieron en protagonistas. Durante las explicaciones de bienvenida, los pequeños prestaban atención, pero pronto sus manos también comenzaron a participar de forma activa a través de preguntas destinadas a la representante política. Algunos se interesaron por el origen del nombre de Salón Dorado, mientras que otros preguntaron por el alcalde de la ciudad. Aguilar respondió a todas las cuestiones y explicó que, en esta ocasión, Juan José Imbroda se encontraba fuera de Melilla, aunque confió en que en futuras visitas pueda producirse ese encuentro.
Durante el acto también intervino uno de los monitores de las colonias urbanas, Mohamed Kichouh, quien explicó el trabajo que desarrolla la asociación durante el verano con niños y las niñas de entre seis y doce años. El programa de actividades incluye visitas a distintos puntos de la ciudad, excursiones y propuestas educativas y de ocio destinadas a fomentar la convivencia y el conocimiento del entorno. Los participantes han recorrido el helipuerto, el Fuerte de Rostrogordo, el parque vial y la granja escuela, además de realizar actividades relacionadas con la orientación, la naturaleza y los hábitos de vida saludables.
María José Aguilar puso en valor esta labor, destacando la importancia de ofrecer a las familias alternativas educativas durante el periodo estival y de combinar el entretenimiento con el aprendizaje. A su juicio, este tipo de experiencias contribuyen a que los menores conozcan nuevas realidades, descubran instituciones y lugares de la ciudad y mantengan viva la curiosidad por aprender.
La mañana dejó además una de sus imágenes más singulares cuando los propios niños trasladaron al Salón Dorado algunas de las dinámicas habituales de las colonias. Bajo la dirección de su monitor, los pequeños interpretaron la danza de "la batidora, chaca, chaca.... La pelota boing, boing... La raqueta...". Durante unos minutos, el espacio se llenó de música, movimiento y risas, en una escena que rompió el protocolo habitual del lugar, para permitir a los más pequeños convocar a la diversión entre los muros del Palacio de la Asamblea y hacer plenamente suyo el entorno.
La visita continuó en el Salón de Plenos, donde los menores pudieron conocer el espacio en el que se debaten las decisiones que afectan a la ciudad. Sentados en las bancadas que habitualmente ocupan los miembros del Gobierno y de la oposición, escucharon las explicaciones de la vicepresidenta sobre el funcionamiento de la Asamblea, el papel de los distintos grupos políticos y la importancia de las normas, el respeto y el consenso en cualquier debate democrático.
Para poner en práctica lo aprendido, los niños y las niñas participaron en una simulación parlamentaria en la que debían debatir y votar una propuesta: si el batido de chocolate debía tomarse con azúcar o sin azúcar. La actividad reprodujo las distintas fases de un pleno. Primero reconocer el orden del día. Después aparecieron las intervenciones de la oposición. Tras ello contestó la bancada del Gobierno. Turnos de réplica por parte de la oposición que se mostraba a favor de los batidos de chocolate sin azúcar y que tras su argumentación, algunos de los jóvenes integrantes del Gobierno contestaron "tienes razón", dirigiéndose a la oposición, generando risas entre todos los asistentes en la sala. Finalmente, se produjo la votación. Tras el recuento de los votos, la propuesta del batido de chocolate sin azúcar resultó aprobada por mayoría en este pleno infantil improvisado.
Más allá del carácter anecdótico del asunto sometido a debate, la actividad permitió a los menores acercarse de una manera práctica y participativa al funcionamiento de las instituciones democráticas. La imagen de los niños ocupando los escaños, defendiendo sus argumentos y levantando la mano para votar dejó una estampa poco habitual en el Salón de Plenos y sirvió para cerrar una visita en la que el Ayuntamiento se convirtió en un espacio de aprendizaje y descubrimiento para los más pequeños.








