La Congregación de Nuestra Señora de la Victoria despide estos días a quien ha sido una de las figuras más importantes de la Iglesia melillense durante los últimos años. La marcha de Eduardo Resa Huerta como vicario episcopal de Melilla ha sido recibida con tristeza entre los congregantes.
Tras ocho años al frente de la representación episcopal en Melilla, Resa dejará su responsabilidad para dar paso a José Luis Pastor González, sacerdote malagueño que asumirá el cargo en las próximas semanas por decisión del obispo de la Diócesis de Málaga y Melilla, José Antonio Satué.
Para la Congregación de la Victoria, la salida de Eduardo Resa supone el final de una etapa marcada por la colaboración y el acompañamiento espiritual. Así lo expresa su hermano mayor, Luis Manuel López de la Manzanara, quien asegura que el balance de estos años no puede ser más positivo.
“Para nosotros ha sido nuestro director espiritual y el trabajo realizado ha sido excelente”, afirma.
La noticia de su marcha ha sido recibida con pesar entre los miembros de la congregación. “Con una gran tristeza. Teníamos claro que antes o después el obispo lo cambiaría, porque eso es así, pero no esperábamos que fuera tan pronto”, reconoce.
Durante este tiempo, López de la Manzanara considera que Resa ha aportado mucho más que dirección espiritual. “Ha aportado un gran espíritu de trabajo, una gran solidaridad y, sobre todo, ha ejercido entre nosotros y para nosotros una gran unión”, explica.
Esa es precisamente la huella que, a su juicio, deja entre los fieles melillenses. “Una huella importantísima de unión, de fraternidad y de Iglesia”.
El hermano mayor considera además que el camino iniciado durante estos años no debe detenerse con su marcha. “Nosotros creemos que esa labor jamás se debería perder".
La Congregación de la Victoria también ha querido trasladar públicamente su agradecimiento a través de un comunicado en el que recuerda la vinculación de Eduardo Resa con la corporación.
“Han sido años de cercanía, entrega y servicio, en los que hemos tenido la suerte de contar con tu acompañamiento, tu consejo y tu apoyo constante”, señala el texto.
La entidad destaca igualmente el cariño mostrado por el sacerdote hacia la patrona de Melilla y el compromiso que ha mantenido con la congregación durante todo este tiempo. “Tu cariño hacia Nuestra Señora de la Victoria y tu compromiso con esta familia congregacional han dejado una huella imborrable”, recoge el comunicado.
Por ello, más que una despedida, los congregantes prefieren expresar un agradecimiento. “No queremos decirte adiós, sino simplemente gracias”.
Eduardo Resa llegó a Melilla en octubre de 2018 para sustituir a Roberto Rojo como vicario territorial. Tomó posesión en la iglesia arciprestal del Sagrado Corazón, un templo que entonces se encontraba inmerso en obras de rehabilitación tras los daños sufridos por el terremoto.
Nacido en Belmonte (Cuenca) en 1956 y ordenado sacerdote en Valencia en 1982, desarrolló buena parte de su ministerio en Guadalajara antes de trasladarse a Andalucía. Pasó por localidades como Torremolinos, Marbella y Vélez-Málaga antes de recibir el encargo de asumir la responsabilidad pastoral en Melilla.
En una de sus primeras entrevistas tras llegar a la ciudad a este medio, ya adelantó cuál sería una de sus prioridades. “Hay algo que voy a intentar que salga de la mejor manera posible y la idea es que la Iglesia se vaya abriendo”.
La marcha de Melilla no es una situación fácil para Eduardo Resa. En una entrevista concedida a la Diócesis de Málaga, reconocía que una de las cosas que más le cuesta de su vocación son precisamente las despedidas. “Lo paso muy mal cada vez que tengo que cambiar de parroquia y cargos ministeriales. Desde el minuto uno intento dar confianza y volver a empezar me cuesta mucho”, confesaba.
Unas palabras que cobran especial significado ahora, cuando pone fin a ocho años de servicio en la ciudad y se despide de una comunidad con la que ha construido estrechos lazos humanos y religiosos.
Ahora será José Luis Pastor González quien tome el relevo. Desde la Congregación de la Victoria esperan que continúe la línea de trabajo desarrollada hasta ahora. “Que continúe la labor que ha dejado o que falta por hacer de Eduardo Resa”, señala López de la Manzanara.
Mientras llega el relevo, la congregación se queda con el recuerdo de unos años que consideran fundamentales para la vida de la Iglesia melillense y con el convencimiento de que, como recoge su comunicado, “la Congregación de Nuestra Señora de la Victoria siempre será tu casa”.








