La Asociación de Diabéticos de Melilla (Adimel) ha cerrado con un balance “fantástico” la primera edición de ‘La Colmena’, una jornada de convivencia celebrada durante el pasado fin de semana en el Fuerte de Rostrogordo y dirigida a niños y jóvenes con diabetes. La iniciativa, que nació como un proyecto largamente deseado por la entidad, ha reunido a una veintena de menores en una experiencia que ha combinado actividades lúdicas, deportivas y formativas con el objetivo de fomentar la autonomía y el autocuidado de los participantes.
Así lo ha explicado a El Faro de Melilla el vicepresidente de Adimel, David Torices, quien ha destacado la excelente acogida que ha tenido esta primera experiencia y el impacto positivo que ha generado entre los asistentes.
Un reto que superó todas las expectativas
Torices reconoce que la organización afrontó la actividad con una gran dosis de responsabilidad y exigencia. La idea llevaba tiempo gestándose dentro de la asociación y, una vez convertida en realidad, existía una gran expectativa sobre el resultado.
“El balance no puede ser mejor”, aseguró el vicepresidente de Adimel, quien destacó que tanto los niños como los organizadores han quedado plenamente satisfechos con el desarrollo de la convivencia.
Según explicó, el objetivo principal era ofrecer a los menores una experiencia enriquecedora que les permitiera comprobar que la diabetes no supone un impedimento para desarrollar una vida activa y participar en cualquier actividad siempre que exista un adecuado control glucémico.
Durante todo el fin de semana los participantes mantuvieron una intensa agenda de actividades, incluso durante los momentos en los que las condiciones meteorológicas no fueron las más favorables. A pesar de la lluvia registrada en algunas jornadas, los menores continuaron participando en los distintos talleres y dinámicas organizadas por la asociación.
Para Torices, uno de los aspectos más importantes ha sido comprobar cómo los niños han ido ganando confianza en sí mismos a medida que avanzaba la convivencia.
“Se están dando cuenta de que con un control de su glucemia y de su diabetes son capaces de hacer todo y de realizar cualquier actividad sin ningún tipo de problema”, señaló.
Deportes, naturaleza y aprendizaje
La programación de ‘La Colmena’ incluyó una amplia variedad de propuestas destinadas a combinar diversión y aprendizaje.
Los participantes disfrutaron de numerosas actividades recreativas y deportivas aprovechando las instalaciones del Fuerte de Rostrogordo. Entre ellas destacaron los juegos al aire libre, las actividades en la piscina y diferentes disciplinas deportivas desarrolladas gracias a la colaboración de distintas entidades melillenses.
La Asociación de Fútbol de Melilla, la Federación Melillense de Baloncesto y la Federación Melillense de Pádel participaron activamente en la iniciativa, permitiendo que los menores pudieran practicar diferentes modalidades deportivas durante el encuentro.
Además, la convivencia también incluyó actividades en contacto con la naturaleza. Los participantes realizaron caminatas por los pinares del entorno acompañados por miembros de Guelaya, quienes ofrecieron explicaciones sobre el valor medioambiental de este enclave natural de Melilla.
Según explicó Torices, estas experiencias permitieron a los niños conocer mejor uno de los espacios naturales más emblemáticos de la ciudad mientras disfrutaban de actividades al aire libre.
Formación para convivir con la diabetes
Más allá de la vertiente lúdica y deportiva, la convivencia tuvo un importante componente educativo.
La organización diseñó una programación formativa orientada a mejorar los conocimientos de los menores sobre el manejo de su enfermedad. Durante el encuentro se abordaron cuestiones relacionadas con el conteo de raciones, el control glucémico y la adaptación de la alimentación y la medicación a la práctica deportiva.
Los participantes también recibieron orientaciones sobre cómo afrontar diferentes situaciones cotidianas relacionadas con la diabetes y cómo adaptar el tratamiento a distintas actividades físicas.
“Intentamos que fuera una formación 360 grados”, explicó Torices, quien destacó la importancia de aprovechar las cerca de 80 horas de convivencia para transmitir conocimientos prácticos que puedan ayudar a los menores en su día a día.
La finalidad última de esta formación era reforzar la autonomía de los participantes y proporcionarles herramientas que les permitan gestionar su diabetes con mayor seguridad y confianza.
Veinte niños y una amplia implicación organizativa
Finalmente, la actividad contó con la participación de veinte menores, acompañados por diez monitores y diversos miembros de la junta directiva de Adimel, además de otros colaboradores que se implicaron en la organización y desarrollo de las diferentes actividades.
Torices destacó especialmente las posibilidades que ofrece el Fuerte de Rostrogordo para desarrollar este tipo de iniciativas. En este sentido, quiso agradecer públicamente la colaboración de la Consejería de Deportes por la cesión de las instalaciones.
A su juicio, el enclave reúne unas condiciones idóneas para acoger actividades de convivencia, formación y ocio destinadas a niños y jóvenes.
La valoración positiva de la experiencia quedó reflejada también en la reacción de los propios participantes, quienes incluso antes de finalizar la actividad ya preguntaban cuándo se celebrará una nueva edición.
“Los niños ya nos están reclamando cuándo repetimos, y creo que esa es la mejor de las noticias”, afirmó.
Un paso previo hacia futuros campamentos
Aunque Adimel no contempla todavía una nueva fecha para repetir la experiencia, la asociación sí considera que esta primera edición supone un importante aprendizaje de cara a proyectos más ambiciosos.
Según explicó Torices, la idea inicial siempre fue organizar un campamento de una semana de duración. Sin embargo, la complejidad organizativa de una iniciativa de esas características llevó a la entidad a plantear primero una convivencia de fin de semana.
La experiencia ha servido para comprobar la viabilidad del proyecto y adquirir experiencia organizativa para afrontar futuros retos.
“Ya estamos un poquito más preparados para poder afrontar el campamento futuro”, indicó el vicepresidente de Adimel.
La intención de la asociación es trabajar para que ese campamento pueda hacerse realidad el próximo año, previsiblemente en fechas similares a las de esta primera convivencia.
Melilla se prepara para acoger un gran encuentro nacional sobre diabetes
Más allá del éxito de ‘La Colmena’, Adimel ya tiene puesta la vista en otro importante desafío: la celebración en Melilla de un gran encuentro nacional relacionado con la diabetes los próximos 6 y 7 de noviembre.
Torices calificó la noticia como un motivo de orgullo para la ciudad y para la propia asociación. En este sentido, quiso agradecer la confianza depositada por la Sociedad Española de Diabetes (SED) y por la Federación Española de Diabetes (FEDE), entidad de la que Adimel forma parte.
El vicepresidente destacó también el trabajo desarrollado por la actual junta directiva de la asociación y el impulso que, según señaló, ha supuesto la llegada de Mercedes, presidenta de la entidad.
Para Adimel, albergar un evento de carácter nacional representa un reconocimiento al trabajo realizado durante los últimos años, pero también una importante responsabilidad.
La cita permitirá reunir en Melilla a algunos de los principales especialistas en diabetes de España y ofrecerá un espacio para el intercambio de conocimientos y experiencias en torno a la enfermedad.
“Es un auténtico privilegio”, afirmó Torices, quien aseguró sentirse orgulloso por la elección de la ciudad como sede del encuentro.
No obstante, reconoció que todavía quedan varios meses de intenso trabajo para ultimar todos los detalles de una cita que la asociación espera que se convierta en un éxito organizativo y científico.
Mientras tanto, el éxito de ‘La Colmena’ deja a Adimel con la satisfacción de haber dado un importante paso adelante en su labor de apoyo y acompañamiento a las personas con diabetes, especialmente a los más jóvenes, demostrando que la formación, la convivencia y el deporte pueden convertirse en herramientas fundamentales para mejorar su calidad de vida.








