El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Melilla ha mostrado su desacuerdo con las valoraciones positivas atribuidas por Ingesa a los agentes sociales de la ciudad y ha asegurado que no es posible felicitar una gestión basada en la imposición de medidas sin negociación previa con los profesionales sanitarios.
Fuentes de la organización colegial señalaron a El Faro de Melilla que “no se puede felicitar nunca a nadie por imponer, por imponer sin negociar”, una práctica que, según sostienen, viene caracterizando la actuación de Ingesa durante los últimos años.
La crítica de los médicos se centra especialmente en la implantación de la jornada laboral de 35 horas semanales. Según explican, la forma en que se ha articulado esta medida ha generado importantes discrepancias entre los trabajadores sanitarios, al entender que las condiciones exigidas para acogerse a ella afectan a derechos laborales consolidados.
Desde el Colegio consideran que la reducción de jornada se ha presentado de forma engañosa. “Cuando se ha hablado de las 35 horas semanales, todo ha sido una auténtica falacia”, afirman las fuentes consultadas, que sostienen que el acceso a esta medida implica restricciones que afectan a diferentes categorías profesionales del sistema sanitario.
En este sentido, aseguran que las consecuencias alcanzan no solo a los facultativos, sino también a enfermeros, auxiliares, celadores y otros trabajadores del ámbito sanitario. Por ello, entienden que no puede calificarse la iniciativa como un avance sin tener en cuenta el impacto que, a su juicio, tiene sobre derechos adquiridos a lo largo de los años.
Las mismas fuentes concluyen que “no se puede felicitar nunca a nadie que imponga algo que va siempre con medias verdades”, rechazando así el mensaje trasladado por Ingesa sobre el respaldo recibido por parte de representantes sociales de Melilla.
Estas declaraciones llegan después de que Ingesa afirmara recientemente que diversos agentes sociales de la ciudad habían expresado su satisfacción con la gestión desarrollada por el organismo durante 2025, una valoración de la que el Colegio de Médicos se desmarca de forma clara y contundente.








