Una gran parte de la importancia de los premios que se entregan en cualquier evento, sea deportivo, cultural, recreativo o cinematográfico, reside en la historia de los mismos. Y la Asociación de la Prensa Deportiva de Melilla no es ajeno a ello.
Ejemplos tenemos con el Oscar de Hollywood, la Ensaladera de la Copa Davis o los Goyas del cine español, sin olvidarnos de rosas, esculturas, ánforas y decenas y decenas de premios mundialmente conocidos, en muchas ocasiones, más por sus imágenes que por lo que representan en sí.
Precisamente esta fue una de las premisas en las que, a principios de siglo, se sustentó la decisión adoptada por la junta directiva de la APDM, cuando decidió abandonar, de forma radical, la entrega de placas, fueran de plata o de alpaca, y sustituirlas por obras de artistas locales.
Corrían los primeros días del año 2002 y estaba fijada para finales de febrero la celebración de la VIII Gran Gala del Deporte, y aun no había decisión adoptada al respecto.
Un año atrás, el escultor melillense Juan Antonio Diago, había realizado a petición de la APDM una obra para entregársela, como recuerdo, a Javier Imbroda (fallecido en 2022), con ocasión del homenaje que se le rindió en las instalaciones de la Carpa Eurofantasía, el día 15 de junio de 2001.
En aquella ocasión, Diago había presentado a valoración de la directiva, un cuadro que recogía la llegada a Melilla del conquistador Pedro de Estopiñán, obra de Vicente Maeso, y que se encuentra en el Palacio de la Asamblea, justo a la entrada del Salón Dorado.
La directiva dio su aprobación unánime y se acordó que el hasta entonces Premio al Personaje del Deporte pasara a denominarse Premio Pedro de Estopiñán, consistente en la entrega de uno de estos cuadros del escultor melillense. El primer Premio Pedro de Estopiñán entregado fue para el exjugador de balonmano Pablo Torres, que lo recibió de manos del presidente de la entidad que agrupa a los profesionales melillenses de la información deportiva, convirtiéndose en santo y seña de identidad en las galas de Deporte, desde aquel ya lejano mes de febrero de 2002.
La aceptación de la decisión fue total y sirvió para que, a partir de aquel momento, se hicieran realidad, las palabras que Avelino Gutiérrez pronunciaba en el momento en que entregada la primera obra de Diago, a Javier Imbroda:
“Igual que Pedro de Estopiñán conquistara un día de septiembre del lejano 1492 nuestra ciudad para España, por mandato de los Duques de Medina Sidonia, tú Javier, melillense de pro donde los haya, has sabido conquistar para Melilla los corazones de miles de españoles y extranjeros con tu buen hacer en el deporte del baloncesto, algo que ha venido a situar a nuestra ciudad en el mapa deportivo europeo y en un escalón, hasta ahora, ni tan siquiera soñado”.
Nombres propios del Deporte Melillense
La Asociación de la Prensa Deportiva de Melilla (APDM) entregó en 2002 la primera reproducción de la obra creada por Diago. Salvo en dos ediciones, en las que los premios se concedieron conjuntamente con la Ciudad Autónoma y se optó por otro tipo de galardón, el Premio Pedro de Estopiñán se ha entregado en veintiuna ocasiones. Este próximo viernes será Edu Calderay quien reciba el vigésimo segundo cuadro que la APDM concede cada año.
En el marco de la XXXII Gran Gala del Deporte se volverá a vivir uno de los momentos más destacados del deporte melillense desde una perspectiva más social y emotiva. Pocas veces a lo largo del año se logra reunir en un mismo espacio a federaciones, deportistas y clubes en un evento cargado de sentimiento y reconocimiento.
Antes de la creación del galardón Pedro de Estopiñán, y bajo la denominación de “Personaje del Deporte”, nombres como Francisco Díaz Corvera, Manuel de Casas, Felipe García, Francisco Benítez Muñoz, Diego Bernal, Carlos Castañeda o Juan Carlos Marcos comenzaron a escribir la historia de la distinción más importante que cada año entrega la APDM.
Posteriormente, Pablo Torres fue el primero en recibir la obra de Diago, iniciando una nómina de premiados por la que también han pasado Pedro Botello, Vicente Ramírez, Domingo Compán, Rafita, Javier Almansa, Juan Manuel Muñoz, Pedro Iglesias o Pepe Huertas, entre otros, hasta llegar a Edu Calderay, que será el próximo en añadir prestigio al Premio Pedro de Estopiñán.








