El Campus de la Universidad de Granada (UGR) en Melilla ha acogido en la tarde de hoy lunes 18 de mayo la conferencia “Valores éticos, morales y educativos en la Fiesta del Sacrificio”.
Una ponencia impartida por el delegado de la Comisión Islámica de España en Melilla, Amaruch Mohamedi Amaruch, que ha reunido a una decenas de personas en el salón de actos.
Una actividad organizada por la Asociación Melilla para la UNESCO, que ha contado con el patrocinio de la Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor y la colaboración de la propia Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte que se ha impartido con motivo de la cercanía de la propia Pascua Grande, que se celebrará la próxima semana.
A lo largo de esta conferencia, se ha profundizado en las características de esta festividad, abordando el rito del sacrificio y todo lo que este conlleva. Entre otros aspectos, se explicó la necesidad de que el cordero tenga más de seis meses de edad, la importancia de comprobar el buen estado de salud del animal y el hecho de que el Islam exime de adquirir un borrego a aquellas familias que no puedan permitírselo.
Amaruch Mohamedi también describió los rasgos característicos del Salat-al Eid y sus diferencias con el rezo comunitario del viernes, como el hecho de que el sermón (jutba) se pronuncie tras el rezo y no al contrario.
Amaruch Mohamedi también señaló como el Eid fomenta el compartir con los más necesitados y fortalece los lazos de empatía y justicia social. No en vano, manifestó que la carne del sacrificio se divide en tres partes: Una destinada al consumo propio, otra para familiares o amigos y una última para las personas más desfavorecidas.
Asimismo, subrayó como esta festividad recuerda que para Allah (S.W.T.) lo más importante no es la carne, sino la piedad y las buenas acciones. En definitiva, una oportunidad para renovar el compromiso espiritual de cada persona con Dios.
Eid al Adha
El día 10 de Dul-Hiyya (decimosegundo mes del calendario lunar musulmán), la comunidad musulmana celebra el Eid al-Adha, conocida como la Fiesta del Sacrificio, una de las celebraciones más importantes del Islam. En esta se conmemora la disposición del profeta Ibrahim (Abraham) a sacrificar a su hijo Ismael como muestra de obediencia a Dios, quien finalmente sustituyó a su hijo por un cordero. Esta historia, cargada de significado espiritual, representa mucho más que un acto de sacrificio físico; es una lección profunda sobre la fe, la obediencia y los valores morales que orientan la vida de los creyentes.
Desde una perspectiva moral, Eid al-Adha subraya la importancia de la obediencia a Dios, la fe inquebrantable y la sinceridad en las intenciones. Ibrahim es presentado como ejemplo de confianza absoluta en la voluntad divina, enseñando que la verdadera fe implica actuar con rectitud incluso ante pruebas difíciles. Este valor, aplicado en la vida cotidiana, enseña a los fieles a enfrentar los desafíos con paciencia, humildad y esperanza.
Otro valor destacado de esta celebración es la solidaridad social. El sacrificio del animal, tradicionalmente un cordero o cabra, no se centra en la ostentación, sino en la distribución equitativa: una parte se comparte con la familia, otra con los vecinos y la última con los necesitados. Este gesto materializa los valores de generosidad, justicia y compasión, pilares esenciales de la convivencia humana. En este sentido, la festividad se convierte en un acto educativo que fomenta la empatía y el reconocimiento del otro, independientemente de su situación económica o social.
En el plano educativo, Eid al-Adha sirve como herramienta de transmisión intergeneracional de valores. Los padres enseñan a sus hijos la historia del profeta Ibrahim, inculcándoles hábitos de reflexión, gratitud y respeto a las tradiciones espirituales. La fiesta promueve la enseñanza moral a través de la práctica: los niños aprenden que la verdadera devoción no consiste solo en rezar, sino también en compartir, ayudar y comprometerse con el bienestar común.
Eid al-Adha resalta la unidad y hermandad de la comunidad musulmana. Durante la oración colectiva y los encuentros familiares, se refuerzan la cohesión social y la paz interior, valores que trascienden la religión y tienen un profundo sentido educativo para toda la humanidad.
La Fiesta del Sacrificio no es solo una conmemoración religiosa, sino una oportunidad para renovar los compromisos morales con Dios, con uno mismo y con la comunidad. A través de la fe, el sacrificio y la generosidad, Eid al-Adha enseña a vivir con responsabilidad ética, espiritualidad auténtica y respeto hacia los demás, convirtiéndose en una lección viva de valores universales.







