El primer domingo de mayo está reservado a las madres. Pero no siempre ha sido así. En nuestro país, esta afirmación se remonta al año 1965. Si retrocedemos aún más, veremos cómo la festividad encuentra su origen en la Antigüedad. Por la herencia cristiana, se enmarcó durante una época en el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción.
Durante la dictadura, Franco trató de recuperar esta tradición, pero ya se había montado todo un entramado comercial en torno al quinto mes del año y fue imposible alterar su lugar en el calendario. Desde el siglo XX, este homenaje empezó a tomar especial relevancia en todo el mundo, y cada territorio lo adaptó a sus singularidades.
De hecho, civilizaciones pasadas rendían culto a la primavera, la floración y la fertilidad y, sin ir más lejos, la Iglesia Católica dedica el mes de mayo a la Virgen María. Su significado no se limita al concepto de “maternidad”. Engloba todo lo que esta figura representa: amor, cercanía, calidez, sustento o protección.
Regalos que han triunfado
No hay duda de que este era el momento idóneo del año para poner en valor a la mujer a través de su papel como madre. Es un día en que la dimensión material pasa a segundo plano. Cualquier detalle es bien recibido por parte de las progenitoras; a veces, un simple dibujo o manualidad es el regalo más valioso.
En las vísperas del Día de la Madre veíamos cómo los negocios se estaban preparando para afrontar la campaña. En todos ellos manifestaban que tenían opciones variadas para todos los bolsillos. Y estamos seguros de que muchas mamás melillenses han recibido alguno de estos presentes en el primer domingo de mayo.
Por ejemplo, Monva Regalos tenía un catálogo dirigido principalmente a las “mamás molonas” y “mamás frikis” en el que destacan las jarras de cerveza con frases divertidas. Otros regalos que se han repetido a lo largo de la jornada han sido libros dedicados, recuerdos enmarcados y hasta juegos de mesa.
Hay quienes han optado por el camino seguro: ropa y complementos. Así, el gesto se ha materializado en un bolso o alguna joya que, confirman, les ha encantado. Tiendas como Marian Sáez llevan días ofreciendo soluciones a los clientes que buscaban la prenda perfecta para las que los trajeron al mundo.
Así, ha caído alguna blusa o pantalón, pero también zapatos y chaquetas para el entretiempo. ¡Qué suerte tienen las mamás de Melilla! Además, estos negocios locales conocen tan bien a su clientela, que tienen la certeza de que el detallito gustará. Después están las flores, todo un clásico en el Día de la Madre.
La Floristería E. Jiménez ha traído para esta campaña plantas y flores diversas, presentadas en bonitas cajas o macetas a las que se les puede dar una segunda vida en el hogar. Seguro que, al igual que el resto de floristerías de la ciudad, habrán tenido lío a lo largo de la mañana.
A esta amplia lista de regalos se le suma la cosmética, con cremas para el cuidado de la piel, y perfumes. Pero, como decíamos, no todo tiene que ser comprado. En este esperado día, a algunas les han preparado y llevado el desayuno a la cama. Qué bien les ha sentado semejante respiro, aseguran.
A otras, los más pequeños les han prometido que se iban a portar bien durante toda la jornada. Pero todas coinciden en que lo más significativo ha sido ese abrazo o llamada a primera hora para felicitarlas por el Día de la Madre y recordarles lo mucho que las quieren.
Cómo no recordar esta anécdota que contaban en uno de los comercios. Se trata de un niño que lleva un par de meses ahorrando con ayuda de su abuela para reunir algo de dinero y tener ese detalle con su madre. Un gesto simbólico que representa a la perfección cómo se vive esta festividad en Melilla.
Ambiente familiar
Las ideas mencionadas son las que más han triunfado, algunas clásicas, pero que no pasan de moda. En la celebración de este día han participado las familias al completo. También las abuelas, que tienen el mismo protagonismo en el Día de la Madre. En este fin de semana de puente, las calles de Melilla estaban abarrotadas.
Ha sido así a pesar de las inclemencias meteorológicas. No ha habido lluvia, pero la presencia de nubes ha sido constante, al menos, el sábado y el domingo. Sin embargo, el Día del Trabajador hubo una tregua y los melillenses aprovecharon para salir de sus casas. En particular, hubo mucho movimiento en el entorno de las playas y del Parque Forestal.
El plan era, sobre todo, familiar, pero también se veían grupos de amigos de todas las edades disfrutando del sol. La afluencia de público sorprende por ser una estampa poco habitual durante los puentes, en los que muchas personas organizan viajes. Los bares y restaurantes estaban al completo, con reservas hechas desde hace semanas.
Algunos papás y mamás han hecho alguna escapada cultural en estos días. Por ejemplo, para acudir al Teatro Kursaal - Fernando Arrabal, que estrenaba el espectáculo ‘Flamenco pa ti’ por el Día Internacional de la Danza. Han sido frecuentes las salidas para almorzar o cenar en pareja o familia. Sin olvidar el momento de tomar algo con los amigos.
Seguro que en los Pinares de Rostrogordo se han repetido las barbacoas incluso con el mal tiempo. En resumen, el plan favorito de los vecinos y vecinas ha sido pasar tiempo de calidad todos juntos, sin importar demasiado el escenario. Es cierto que las zonas verdes de Melilla, sus playas y el centro han sido los lugares favoritos para este puente de mayo.








