La psicología en emergencias ha experimentado una profunda transformación en España en las últimas décadas. Lo que en sus inicios era un campo prácticamente desconocido se ha convertido hoy en un ámbito especializado y en constante desarrollo. Así lo explica el psicólogo Juan Manuel Fernández Millán, quien impartirá mañana, 29 de abril, a las 20.00 horas, una charla online titulada Sistema integral de actuación psicológica en catástrofes.
En conversación con El Faro de Melilla, Fernández Millán recuerda que el punto de inflexión en España se sitúa en 1997, con la riada de Biescas. “Al principio no sabíamos ni lo que era la psicología en emergencia ni lo que hacía un psicólogo en una catástrofe”, señala. Fue a partir de ese momento cuando comenzó a tomar forma una disciplina que entendía que, más allá de la intervención médica o del rescate, las personas afectadas necesitaban apoyo psicológico.
En sus primeras etapas, la actuación se limitaba a intervenir una vez ocurrida la tragedia. Sin embargo, con el paso del tiempo, los profesionales han ido ampliando el enfoque. “A lo largo de todos estos años hemos visto que se pueden hacer cosas antes de que ocurra una catástrofe, como es la psicoformación”, explica.
Más allá de las primeras 72 horas
Uno de los ejes centrales de la charla será precisamente la ampliación del concepto tradicional de intervención en emergencias. Durante años, el trabajo psicológico se ha concentrado en las primeras 72 horas tras una catástrofe, un periodo clave en la atención a las víctimas. No obstante, Fernández Millán subraya que ese enfoque resulta hoy insuficiente.
“Después de esas 72 horas hay más, y durante esas 72 horas hay más”, afirma. Según detalla, la intervención no debe limitarse al acompañamiento de las víctimas, sino que abarca múltiples dimensiones.
Entre ellas, destaca el apoyo psicológico a los propios intervinientes —bomberos, policías o sanitarios—, quienes también se ven expuestos a situaciones de alto impacto emocional. Asimismo, subraya la importancia del asesoramiento a los medios de comunicación sobre cómo informar en contextos de crisis, así como la orientación a los gestores responsables de la toma de decisiones.
Este enfoque integral plantea una visión más compleja de las emergencias, en la que la psicología se convierte en una herramienta transversal.
La atención a los colectivos más vulnerables
Otro de los aspectos que se abordarán en la charla es la intervención posterior a la fase crítica, especialmente en relación con los colectivos más vulnerables. Fernández Millán pone como ejemplo situaciones recientes como la Dana, donde surge la necesidad de actuar más allá del impacto inmediato.
“Hay que pensar en qué hacer con los niños una vez que ha pasado esa tragedia 72 horas”, explica. La psicoeducación se presenta así como una herramienta clave para ayudar a menores, adolescentes y otros grupos a procesar lo ocurrido y recuperar la normalidad.
El psicólogo también menciona la importancia de adaptar las intervenciones a personas con dificultades de movilidad o en situaciones de especial vulnerabilidad, lo que refuerza la idea de que la respuesta ante una catástrofe debe ser necesariamente multiprofesional.
“No es solo el psicólogo el que interviene, sino también maestros, trabajadores sociales y otros profesionales”, señala, destacando la necesidad de coordinación entre distintos ámbitos.
El reto de reconstruir la normalidad
Más allá de la atención inmediata, uno de los grandes desafíos tras una catástrofe es lograr que la comunidad recupere su equilibrio. En este sentido, Fernández Millán insiste en que la psicología puede desempeñar un papel fundamental.
“También existe intentar que la comunidad vuelva a la normalidad. Y ahí podemos hacer mucho trabajo”, afirma. Aunque reconoce que este proceso suele recaer en las propias comunidades, considera que puede mejorarse mediante asesoramiento especializado.
La reconstrucción emocional colectiva es, en muchos casos, un proceso lento y complejo que requiere intervenciones sostenidas en el tiempo. La charla pretende precisamente ofrecer herramientas para abordar esta fase con mayor eficacia.
Nuevas competencias para un nuevo enfoque
La evolución de la psicología en emergencias también ha implicado la necesidad de ampliar las competencias de los profesionales. Si bien aspectos como la empatía, la capacidad de manejar la tensión o los conocimientos técnicos siguen siendo fundamentales, Fernández Millán señala que hoy se requieren habilidades adicionales.
“Tenemos que ampliar sobre todo en más conocimiento”, apunta. Entre esas nuevas competencias, menciona la capacidad de realizar evaluaciones no solo individuales, sino también comunitarias, con el objetivo de entender el impacto global de una crisis.
Asimismo, destaca la importancia de saber asesorar tanto a medios de comunicación como a gestores institucionales, un ámbito que tradicionalmente no ha formado parte del trabajo psicológico, pero que resulta cada vez más relevante.
Este cambio responde a una realidad en la que la gestión de una emergencia no se limita a la intervención directa, sino que incluye múltiples factores que influyen en la percepción y evolución de la crisis.
La integración del psicólogo en los equipos de emergencia
Uno de los puntos clave que plantea Fernández Millán es la necesidad de integrar plenamente al psicólogo en los equipos de intervención. Lejos de ser una figura externa, defiende que debe formar parte del dispositivo operativo desde el inicio.
“No es cuestión de diluir, sino de incorporar”, afirma. En este sentido, propone que en los puestos avanzados de mando —donde se concentran las autoridades durante una emergencia— se cuente con la presencia de un psicólogo especializado.
Su función no sería tomar decisiones, sino aportar una perspectiva centrada en el factor humano, que a menudo puede pasar desapercibido en situaciones de alta presión.
Además, insiste en la importancia de diferenciar entre un psicólogo generalista y un especialista en emergencias. “Si no se ha especializado en emergencia, los conocimientos, que son muy técnicos, no los van a tener”, advierte.
Un modelo institucional aún por consolidar
La charla también abordará el modelo institucional más adecuado para integrar la psicología en los sistemas de emergencia. En la actualidad, la presencia de estos profesionales es irregular y, en muchos casos, depende de activaciones puntuales.
Fernández Millán explica que grupos como el Gipec colaboran con el 112, pero no están plenamente integrados como personal fijo. “El 112, si ve que es necesario, nos activa”, indica. Sin embargo, considera que el siguiente paso debe ser la creación de plazas estables.
“Sería una forma de tener una constancia y de contar con profesionales como se tienen a bomberos o sanitarios”, señala. La falta de estabilidad, añade, dificulta la continuidad de los equipos, ya que muchos profesionales no pueden dedicarse exclusivamente a esta labor.
También propone la incorporación de psicólogos en servicios de urgencias hospitalarias, donde se producen situaciones de alta tensión que podrían beneficiarse de su intervención, especialmente en tareas de mediación o comunicación de malas noticias.
Una cita para reflexionar sobre el futuro
La charla Sistema integral de actuación psicológica en catástrofes se presenta así como una oportunidad para reflexionar sobre el papel de la psicología en un contexto en el que las emergencias, ya sean naturales o provocadas, forman parte de la realidad contemporánea.
A través de su experiencia, Fernández Millán ofrecerá una visión amplia y actualizada de una disciplina que ha pasado de la reacción a la anticipación, y que aspira a consolidarse como un pilar esencial en la gestión de crisis.
El encuentro tendrá lugar de forma online este martes 29 de abril a las 20.00 horas y está dirigido tanto a profesionales como a cualquier persona interesada en comprender mejor cómo se puede afrontar el impacto psicológico de una catástrofe.
En un mundo cada vez más expuesto a situaciones de emergencia, la preparación no solo técnica, sino también emocional, se convierte en una herramienta imprescindible.








