Melilla ha vivido este viernes, 17 de abril, un auténtico adelanto del verano. De esos días que marcan el principio de algo. El termómetro ha subido hasta los 30 grados, el cielo ha estado completamente limpio, sin una sola nube, y una brisa suave y constante ha recorrido la costa durante toda la jornada.
En la playa de San Lorenzo el ambiente ha sido directo, sin medias tintas. Un grupo de jóvenes ha tomado la orilla como punto de encuentro. Los muchachos metidos al agua desde media mañana. Música sonando sin descanso. Risas, chapuzones y pelota volando de un lado a otro dentro del mar. El agua como punto de encuentro. La arena, casi secundaria.
“Hoy no se podía aguantar en casa, de verdad. Hemos visto el sol y hemos dicho: venga, para la playa sin pensarlo”, comentaba un joven.
En los Cárabos la historia ha sido otra pero igual de intensa. A media mañana ya apenas quedaban un par de sombrillas libres. Y al mediodía, casi misión imposible. Familias enteras ocupando la playa como si fuera una extensión del salón de casa. Niños corriendo hacia la orilla. Padres vigilando entre conversación y baño. Gente mayor buscando sombra y mar a partes iguales.
Los pequeños han sido los primeros en entrar al agua, sin dudarlo. Ida y vuelta constante entre la orilla y la arena. Gritos de alegría. Cubos, palas y juegos improvisados.
La playa del Hipódromo ha ido a otro ritmo. Más tranquilo. Más espaciado. Pero con su público fiel. Gente que no busca ruido, sino sol. Toalla, libro, paseo, baño. Sin agobios. Pero con el mismo protagonista. Un día que invitaba a quedarse.
Y entre una playa y otra, un hilo común, el paseo marítimo. Lleno de gente caminando, corriendo, parando a mirar el mar como si fuera la primera vez.
Hay algo que se repite entre muchos vecinos. Y se nota en las conversaciones. Este invierno ha sido especialmente frío. Largo y pesado incluso. Y la primavera tampoco ha terminado de arrancar con ese calor típico que empuja a la gente al mar sin pensarlo. Por eso hoy ha sido distinto. Hoy había ganas acumuladas. Ganas de sol. Ganas de playa. Ganas de volver al agua sin mirar el reloj.
Y cuando eso pasa, Melilla responde.
"Da gusto pasear así, con este calor bueno y la brisa. Ojalá más días como este a partir de ahora y que no venga más el frio”, decía una señora mayor.
El ambiente se ha mezclado con otro ingrediente inesperado. Los participantes de la carrera La Africana organizada por La Legión. Muchos ya con las camisetas puestas recién recogidas en el Foso del Hornabeque. Un toque deportivo que ha llenado aún más las calles.
El resultado ha sido una ciudad volcada hacia el litoral. Con sol de verano en pleno abril. Y con esa sensación de que el día ha durado más de lo normal, porque nadie quería que terminara.
De cara al fin de semana, todo apunta a que este adelanto del verano no será algo puntual. Las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología mantienen el mismo patrón de estabilidad para Melilla durante el sábado 18 y el domingo 19 de abril. Se espera que continúe el dominio del sol, con cielos poco nubosos o completamente despejados y sin precipitaciones a la vista. Un escenario que consolida la sensación de que la ciudad ha entrado, de golpe, en una dinámica plenamente primaveral, con tintes claramente veraniegos.
El sábado se presenta como una jornada muy similar a la vivida este viernes. Temperaturas altas para la época, que podrían volver a moverse en valores cercanos a los 28 o incluso 30 grados en las horas centrales del día, acompañadas de viento flojo o brisas suaves de componente marítimo.
Estas condiciones, lejos de endurecer el calor, lo hacen más llevadero, favoreciendo de nuevo la presencia masiva de público en las playas y en el paseo marítimo. Todo apunta a otro día fuerte en el litoral, con una ocupación que podría repetir las imágenes de llenos en puntos como Los Cárabos o San Lorenzo.
El domingo, por su parte, mantendría la misma línea, aunque con ligeras variaciones poco significativas. La estabilidad seguirá siendo la tónica dominante, con cielos despejados o con alguna nube alta sin importancia. Las temperaturas se mantendrán elevadas para un mes de abril, en una situación que, según los modelos meteorológicos, responde a un episodio generalizado de calor en buena parte del país.
Melilla ha estrenado temporada sin avisar. Y lo ha hecho a lo grande.







