La Plaza de las Culturas ha acogido este viernes, a las 12:00 horas, la inauguración de la escultura 'Nuevo Mundo', que rinde homenaje a la convivencia, la paz y el entendimiento entre culturas. El acto ha reunido a representantes institucionales, entidades culturales y sociales, así como a ciudadanos que han querido acompañar la puesta de largo de una obra que aspira a convertirse en referente del espíritu plural de la ciudad autónoma.
La consejera de Cultura, Fadela Mohatar, ha explicado que el proyecto surge hace aproximadamente un año, cuando el escultor Ginés Serrán, de reconocido prestigio internacional, propuso al presidente de la Ciudad la creación de una obra que simbolizara la convivencia y el encuentro entre culturas. “Cuando hace un año nos propuso poder hacer un homenaje a la convivencia, a la paz y al encuentro, el presidente recogió el guante de inmediato”, ha señalado.
La consejera remarcó que Melilla es un ejemplo de interculturalidad y que este tipo de valores ocupan un lugar central en el Gobierno de Imbroda. “Para nosotros, la convivencia, la interculturalidad y la paz están siempre en el frontispicio de las políticas de ciudad”, ha afirmado. Por ello se dirigió especialmente a las entidades culturales, religiosas y sociales presentes en el acto, a quienes reconoció su labor diaria.
Mohatar ha resaltado la ubicación elegida para la escultura, la Plaza de las Culturas, un espacio emblemático donde a lo largo del año se celebran festividades de distintas tradiciones, como la Navidad, el Diwali o el Año Nuevo Amazigh. “Es aquí donde honramos a las familias que conforman nuestra ciudad, unidas en su diversidad”, ha recordado.
Sobre la obra, Mohatar ha adelantado algunos de sus elementos simbólicos, señalando que las figuras representadas (dos chicos y dos chicas que sostienen el mundo) pueden interpretarse como una representación de la juventud melillense, independientemente de su origen o religión. “Pueden ser cualquiera de nuestros hijos o hijas”, ha indicado, insistiendo en la idea de una ciudad “rica, mestiza, unida y respetuosa”.
Por su parte, el autor de la escultura, Ginés Serrán, ha tomado la palabra visiblemente emocionado. Nacido en Ceuta y con una larga trayectoria internacional (especialmente en Estados Unidos, donde ha residido durante más de tres décadas), el artista ha reivindicado sus raíces y la influencia que estas han tenido en su obra.
“Me siento como en casa. Nunca olvidé mis raíces y Melilla me recuerda muchísimo a Ceuta”, ha expresado. Serrán ha explicado que gran parte de su trabajo nace de la nostalgia y del vínculo con su tierra, comparando la identidad con un árbol que necesita cuidar sus raíces para crecer con fuerza.
"Tan solo regando las raíces nuestras ramas van a salir más fuertes, vamos a tener más frutos. No podemos olvidar nuestros principios, nuestros orígenes. Tenemos que regar las raíces para seguir adelante, para que nuestra vida y nuestras obras sean más fuertes. Y esto es un ejemplo de ello".
El escultor ha recordado su infancia en Ceuta, marcada por la convivencia entre distintas culturas y religiones, una experiencia que ha inspirado directamente la obra inaugurada. "Yo me crié pues yendo a la escuela y al instituto de Ceuta, rodeado de mis hermanos, bien unos judíos, otros hindúes, otros musulmanes y otros como yo, criados en la religión católica. Éramos uno, como dice muy bien Fadela, aunque cada uno represente su tradición, su religión, sus lazos culturales, en el fondo cada uno somos un poquito de todo".
En relación con el significado de la escultura, Serrán ha destacado que pretende ser un alegato contra la guerra y sus consecuencias, especialmente para las generaciones más jóvenes. “Los niños y los jóvenes son los que cargan con el mundo roto que dejan los conflictos”, ha advertido. Señaló que las figuras representadas simbolizan a esos jóvenes que deberán reconstruir el futuro desde la unidad y el respeto.
Asimismo, ha resaltado el carácter ejemplar de ciudades como Melilla y Ceuta en materia de convivencia. “Son un modelo para el resto del mundo”, ha afirmado, en un contexto internacional marcado por "conflictos y tensiones".
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, ha cerrado el acto con una intervención breve en la que ha agradecido al escultor su iniciativa y su aportación a la ciudad.
“Hoy Melilla crece culturalmente al incorporar una obra de un escultor de fama internacional”, ha señalado.
Imbroda ha insistido en que el mensaje de la escultura debe perdurar en el tiempo y servir de referencia para las futuras generaciones. “La unidad, la convivencia y el respeto que practicamos los melillenses hoy toman forma en este conjunto escultórico”, ha afirmado.
El presidente ha concluido subrayando que la obra representa a una juventud unida, capaz de sostener el futuro con esfuerzo compartido. “Me conformo con que lleven Melilla así, los cuatro unidos y empujando, siempre repartida la misma fuerza”.







