Presentaron ayer en el PEC el trabajo de tres meses sobre el hundimiento más famoso. Las actividades de homenaje al transatlántico continuarán el sábado. Una veintena de estudiantes del IES Leopoldo Queipo presentaron ayer en el Palacio de Exposiciones y Congresos (PEC) el trabajo de investigación que han realizado en los últimos tres meses, con motivo de la celebración del primer centenario del hundimiento del Titanic. La profesora Carmen Morillo ha sido la encargada de dirigir este trabajo en el que los estudiantes se han impregnado de la historia y trágico final del transatlántico más famoso de la historia.
Aprovechando este proyecto han aprendido geografía, naturaleza, matemáticas, tecnología marítima e inglés con la traducción y comentario del impacto mediático que tuvo el naufragio en los medios de comunicación nacionales e internacionales.
A la presentación de este trabajo asistieron la consejera de Presidencia, Esther Donoso, la viceconsejera de Participación Ciudadana, Nasera Al–Lal y el responsable del Centro Unesco en Melilla, Juan Antonio Vera, quienes no dudaron en alabar la labor realizada por estos estudiantes.
El acto comenzó con la interpretación de una de las canciones más famosas de la banda sonora de la película Titanic, dirigida por James Cameron. Tres de este grupo de alumnos tocaron la flauta dulce cosechando el reconocimiento de los asistentes con un sonoro aplauso.
Posteriormente y apoyados en las presentaciones informáticas, que elaboraron ellos mismos, explicaron cómo se construyó el Titanic, y su gemelo, el Olympic, en los astilleros de Belfast, donde recientemente se ha inaugurado un museo por el centenario del naufragio.
Los niños descubrieron en este trabajo de investigación que también hubo muchos trabajadores que murieron en la construcción del Titanic, que duró algo más de dos años, justamente el mismo tiempo en el que se estaba formando en Groenlandia el iceberg que desencadenaria la tragedia.
Además, esta veintena de alumnos sostiene que los vigías del Titanic, de haber tenido a mano unos prismáticos, podrían haber avistado el iceberg mucho antes e incluso haberlo esquivado. Pero también descubrieron, gracias a las lecciones de naturaleza, que la base sumergida de los iceberg es mucho mayor que lo que se puede ver sobre la superficie del mar.
Con fotografías del interior del barco, destacaron las salas dedicadas a primera clase y el comedor de la tercera clase. Los menús también eran diferentes, los pasajeros de primera clase podían elegir entre diez platos, mientras que los de tercera únicamente les servían patatas con huevo.
Las actividades programadas por el centenario del hundimiento del Titanic proseguirán en la jornada del sábado con una exhibición de coches de época y los famosos personajes del transatlántico en la plaza de las Culturas y en el Parque Hernández, donde los melillenses que quieran podrán hacerse una fotografía de manera gratuita.
Además, se rendirá un homenaje a las víctimas del Titanic a bordo de un remolcador cedido por Capitanía Marítima y la jornada finalizará con una cena de época en el Casino Militar, donde se servirán los mismos platos que se ofrecieron en la última cena del buque en primera clase. Para poder asistir, el único requisito es ir vestido de época.








