La mañana de este sábado, el interior del Mercado del Real se ha convertido en un espacio de concienciación ambiental y ocio educativo con la celebración de las actuaciones de los ‘Champis Squads’, una actividad que tuvo que ser suspendida la pasada semana debido a las condiciones meteorológicas adversas. Finalmente, y gracias a la cesión de espacios interiores, el proyecto ha podido desarrollarse con normalidad, reuniendo a niños y familias en torno al reciclaje y la reutilización de materiales.
La actividad ha sido organizada por Manana Producciones, con el respaldo de la Consejería de Medio Ambiente, y forma parte de un programa educativo que se desarrolla en Melilla desde hace aproximadamente un año, con el objetivo de inculcar hábitos sostenibles desde la infancia.
Teatro y reciclaje como herramientas educativas
Rocío, representante de Manana Producciones, explicó que la propuesta combina una pequeña obra de teatro con talleres de manualidades, todos ellos basados en la reutilización de materiales cotidianos. “Se ha organizado esta pequeña obra de teatro y actividades de manualidades reutilizando materiales para reciclar un poco y darles otra nueva vida”, señaló.
A través de esta fórmula lúdica, los niños no solo disfrutan del espectáculo, sino que participan activamente en la creación de objetos reutilizados, como maracas elaboradas con rollos de papel o botellas, juguetes hechos con vasos reutilizables o lapiceros fabricados a partir de latas. “Todo ese tipo de cosas sirve para inculcarles desde muy pequeños hábitos que puedan llevar a la práctica en su vida adulta”, añadió.
Los Champis, personajes para entender el reciclaje
El eje central de la actividad lo conforman los Champis, cinco personajes creados para representar los distintos tipos de residuos y su correspondiente contenedor. Cada uno tiene un color, un nombre y una función específica, lo que facilita que los más pequeños comprendan de forma clara dónde debe depositarse cada residuo.
Según explicó Rocío, “los champis son personajes que se asocian al reciclaje y a lo que necesitan comer. Ellos mismos, con sus palabras y con su propia voz, explican a los niños qué es lo que tienen que hacer y qué residuos se comen”.
El color de los champis, uno a uno
Durante el desarrollo de la actividad, los monitores explicaron a los niños el significado de cada uno de los colores del reciclaje a través de los distintos personajes de los Champi Squads, facilitando así una comprensión clara y cercana de cómo deben separarse los residuos en el día a día. Cada champi representa un tipo de desecho y se asocia a un color concreto, ayudando a los más pequeños a identificar de forma visual y sencilla el contenedor adecuado.
El color amarillo está representado por Champiway, el personaje encargado de los envases. A él “le gustan” especialmente las latas, los bricks y los envases de plástico, aquellos residuos que habitualmente se generan en el consumo diario. A través de su intervención, se recordó la importancia de depositar correctamente este tipo de materiales en el contenedor amarillo para facilitar su reciclaje.
Vidria, el champi de color verde, se ocupa exclusivamente del vidrio. Durante la explicación se incidió en una de las confusiones más habituales, especialmente en los hogares, como es la diferencia entre vidrio y cristal. Se recordó que solo botellas y tarros de vidrio deben depositarse en este contenedor, mientras que objetos como vasos, platos o cristales no corresponden a este circuito y deben gestionarse de otra forma.
Por su parte, Roncino, identificado con el color marrón, es el encargado de los residuos orgánicos. A él se destinan los restos de comida y aquellos desechos que no tienen cabida en otros contenedores específicos. Este champi permite introducir a los niños en la idea de la fracción orgánica y su papel en la reducción de residuos y la generación de compost.
El papel y el cartón corren a cargo de Azultón, el champi azul, quien insiste en la necesidad de que estos materiales estén limpios antes de ser reciclados. De esta forma, se subrayó la importancia de una correcta separación en origen para que el proceso de reciclaje sea realmente efectivo.
Finalmente, Aceituno, el champi de color naranja, fue uno de los personajes que despertó mayor interés, al encargarse del reciclaje del aceite usado, uno de los residuos menos conocidos por la ciudadanía. Durante la actividad se puso especial énfasis en la necesidad de no arrojar el aceite por el fregadero, una práctica todavía frecuente, y de almacenarlo correctamente para llevarlo al contenedor correspondiente, evitando así daños en las tuberías y en el medio ambiente.







