El Pleno de la Asamblea de Melilla debatió este jueves la moción presentada por el grupo Vox para prohibir el uso del burka y otras prendas que cubran completamente el rostro en espacios públicos de la ciudad. La iniciativa generó un intenso debate entre los distintos grupos, con intervenciones centradas en la protección de derechos fundamentales, la identidad cultural y la convivencia en una ciudad multicultural como Melilla.
Durante su intervención, la diputada de Coalición por Melilla (CpM), Dunia Almansouri, cuestionó los fundamentos de la propuesta y calificó la moción como un intento de disfrazar de feminismo una medida que, según ella, contiene elementos de islamofobia y racismo.
La diputada señaló que, lejos de proteger a las mujeres, la iniciativa busca estigmatizar determinadas prácticas religiosas y culturales: “Hoy nos encontramos debatiendo una moción que intenta disfrazar de feminismo lo que es una propuesta totalmente homófoba, que va de acuerdo con el racismo institucional que practica Vox allá donde tiene oportunidad de tomar decisiones. Su principal objetivo, allá donde gobierna, es eliminar cualquier manifestación relacionada con el islam y socavar el feminismo y la protección frente a la violencia de género”, afirmó Almansouri.
La diputada recordó casos en otras comunidades, como Jumilla y Valencia, donde, según dijo, Vox ha impulsado medidas similares con un enfoque paternalista hacia las mujeres.
Almansouri defendió la autonomía de las mujeres para decidir sobre su vestimenta y enfatizó que la legislación existente contra la violencia de género ya protege a quienes puedan estar siendo oprimidas o coaccionadas: “Las mujeres nos defendemos solas, tenemos criterios propios, nos vestimos como queremos. Si hay alguna mujer que está siendo oprimida, para eso existe la ley contra la violencia de género, que ustedes rechazan reiteradamente”, señaló la diputada.
Por su parte, el diputado del PSOE, Riduan Moh, manifestó su rechazo a la moción y criticó que la propuesta se centrara en la confrontación y en obtener réditos electorales, en lugar de en la protección real de las mujeres.
Moh subrayó que el debate de Vox sobre la identidad, la cultura y las costumbres españolas es reduccionista y peligroso, al presentar la diversidad como un problema: “Obviamente tenemos que mostrar nuestro rechazo a esta moción y más por lo que esconde que por la moción en sí. Se trata de estigmatizar y confrontar. Pregunto al señor Tasende: ¿Cuál es nuestra identidad, nuestra cultura y nuestras costumbres? No se puede definir en un sentido único; somos diversos y la convivencia implica aceptar distintas formas de vida”, afirmó Moh.
El diputado socialista advirtió sobre el riesgo de normalizar discursos que excluyen o estigmatizan a determinados grupos, y defendió la libertad individual y la convivencia como valores fundamentales en Melilla: “Es peligroso que este discurso se instaure en la sociedad y entre los jóvenes. No utilicen a las mujeres para obtener réditos electorales. Somos diversos y estamos orgullosos de serlo, y nos mostramos libres a la sociedad”, subrayó Moh.
El portavoz de Vox, José Miguel Tasende, explicó que la moción pretende garantizar la identificación de las personas en espacios públicos y argumentó que el uso del burka en la vía pública dificulta la convivencia.
Tasende rechazó que la moción busque atacar a la religión islámica o al feminismo, asegurando que su objetivo es la seguridad y el cumplimiento de normas cívicas: “La moción es sobrellevar completamente tapado el rostro en espacios públicos. Algunos dicen que la identificación se produce en aeropuertos o fronteras, pero en la calle se da por supuesto que nadie va habitualmente ocultando el rostro. ¿De verdad creen que todas las mujeres que usan burka lo hacen voluntariamente?”, explicó Tasende.
El diputado insistió en que la cultura que Vox defiende es la basada en valores históricos de España, incluyendo la libertad religiosa y la convivencia, y consideró que la moción pretende mantener estos principios en el contexto local: “Esta cultura que defendemos es la que ha permitido a mujeres fundar conventos, que celebra a grandes monarcas y que admite todo tipo de creencias religiosas y formas de vida, con el límite de la libertad de los demás y la seguridad de todos. La España de la libertad que muchos defendemos frente a amenazas internas y externas”, afirmó Tasende.
En respuesta, la consejera de Igualdad, Marta Fernández de Castro, señaló que la disposición de motivos de la moción es “desafortunada” y que, desde el Gobierno y su grupo, no podían avalar la propuesta, no por motivos ideológicos, sino por responsabilidad institucional y respeto a los principios constitucionales: “La exposición de motivos contiene afirmaciones que no podemos respaldar. No todos los inmigrantes son ilegales ni delincuentes, y convertir a toda una población en sospechosa es injusto y peligroso. Melilla es una ciudad multicultural y fronteriza, con vecinos que comparten calles, colegios, fiestas y futuro. Defenderemos siempre la seguridad, la integración y el cumplimiento estricto de la ley”, afirmó Fernández de Castro.
La consejera recordó que la normativa española garantiza los derechos fundamentales y que cualquier medida restrictiva debe ser compatible con la Constitución, citando específicamente el artículo 14, que establece la igualdad ante la ley y la no discriminación por motivos de nacimiento, raza, sexo, religión o cualquier otra condición personal o social.
El debate resaltó las tensiones entre la protección de la identidad cultural, la libertad individual y la aplicación de medidas de orden público en Melilla, una ciudad marcada por su diversidad religiosa y cultural. Tanto la oposición como el Gobierno coincidieron en subrayar la necesidad de respeto a los derechos fundamentales y de no estigmatizar a comunidades específicas.







