Melilla encara por fin un pequeño respiro en su larga lucha contra la falta de examinadores de la Dirección General de Tráfico (DGT). Tras años de saturación, listas de espera y alumnos frustrados, la Delegación del Gobierno ha confirmado la incorporación de un nuevo examinador y la llegada temporal de otro refuerzo itinerante. Para las autoescuelas de la ciudad, acostumbradas a trabajar al límite de su capacidad, la noticia supone un alivio, aunque advierten que el problema tiene raíces profundas y no se resolverá de un día para otro.
“Ahora tenemos una gran demanda de alumnado para obtener el permiso de conducir pero tenemos muy poca capacidad de examen”, explica Carlos Beltrán, director de la Autoescuela Vial. Durante meses, Melilla ha funcionado con un solo examinador estable, lo que ha generado un embudo que afecta tanto a la enseñanza como a la planificación de las clases.
Beltrán detalla que “si bien hay tres examinadores, uno está suspendido y otro, por enfermedad, está al 50%”. Eso deja a un único funcionario para realizar la mayoría de las pruebas. “Ese examinador solo hace destrezas y teórico, que bueno, ya alivia bastante, porque si no tendría que hacerlo el otro. Y entonces en circulación tenemos solamente un examinador para todo. Con lo cual si se pone malo o si pasa cualquier cosa, pues estamos sin examinador”, resume.
El resultado de esta falta de personal es un cuello de botella permanente. La capacidad de examen diario ronda los 12 alumnos, una cifra muy por debajo del número de aspirantes que completan su formación cada semana. “Las autoescuelas preparamos bastante más y no llegan a poder examinarse, con lo cual se va formando una cola”, señala Beltrán.
A esa situación se suma la escasez de examinadores itinerantes —funcionarios que la DGT envía temporalmente desde otras provincias para apoyar en los momentos de mayor carga—. “De vez en cuando mandan un examinador de fuera, un itinerante que llaman, pero hace un par de años era algo más constante. Y ahora, prácticamente este año, creo que han sido dos o tres los que han mandado”, explica.
Cuando esos examinadores temporales se marchan, la ciudad vuelve a quedarse desbordada. “Si mandan uno para un mes y otro no lo mandan hasta tres meses después, pues se vuelve a formar un tapón”, lamenta el director de Autoescuela Vial.
Meses de espera y alumnos frustrados
El problema no solo afecta a las autoescuelas, sino también a los cientos de alumnos que ven cómo su proceso para obtener el carné se alarga sin fecha clara de examen. “Antes, pedir cita para el teórico era cuestión de una semana; ahora llevamos ya un tiempo con mes y medio, dos meses”, comenta Beltrán.
El pasado 18 de octubre, el consejero de Economía del Gobierno de Melilla, Miguel Marín, calificó la situación de “inadmisible”. Según los datos que facilitó, 799 personas se encuentran actualmente en lista de espera, con más de dos meses y medio de demora para el teórico y más de seis para el práctico. Marín atribuyó la situación a la falta de decisión de la Delegación del Gobierno para ampliar la plantilla de examinadores y recordó que “este problema se repite desde hace cinco años”.
El propio consejero reconoció el “trabajo ímprobo” de los dos únicos examinadores destinados en Melilla, pero insistió en que la falta de personal “está provocando que muchos melillenses se vean obligados a desplazarse a la península para examinarse”.
“Estamos atados de manos”
En las autoescuelas, los profesores son los que deben dar la cara ante la frustración de los alumnos. “Hasta cierto punto tenemos que dar la cara, pero claro, estamos atados de manos”, admite Beltrán. “Lo único que podemos hacer es decirles: este es el problema que hay, y ya está, es que no podemos hacer nada. Nosotros les podemos dar las clases que quieran, pero luego tienes que parar porque no hay exámenes”.
El impacto no es solo administrativo, sino también pedagógico. “No es lo mismo que tú vayas preparando a un alumno así más o menos seguido, y dices: venga, para la semana que viene vas a examen. Que ahora que tienes que ir preparándolo, ya está más o menos para examen, pero tienes que seguir dando clases porque no puede examinarse y tampoco puede perder el ritmo”, explica.
A esto se suma el problema de los suspensos, que agrava aún más la carga. “Si suspendes espérate tres semanas, cuatro, cinco, para volver a hacer un segundo examen, ya no le vale dar un par de clases, tienes que dar prácticamente cinco o seis clases más para ponerte otra vez al día. A nivel económico perjudica bastante.”
Aunque el Gobierno local habla de esperas de hasta un año, Beltrán considera que esa cifra está algo exagerada. “El teórico sí, el teórico puede ser unos dos meses. El práctico, hay vehículos como los camiones, por ejemplo, que ocupan dos huecos de examen. Y ahí sí que es verdad que hay un poquito más de atoramiento. Pero yo no diría más de cuatro meses en algunos vehículos.”
El director asegura que el problema no es nuevo. “Antes de la pandemia estábamos bien. A partir de ahí se fue el examinador que teníamos, luego vino otro y ahí hemos tenido ya itinerantes. Osea que el problema viene de lejos.”
La respuesta de la Delegación
Ante las críticas, la Delegación del Gobierno anunció el 27 de octubre una medida concreta para aliviar el atasco. “Ya hemos estado trabajando para buscar una solución no de manera transitoria, sino más duradera”, informaron fuentes oficiales.
La institución confirmó que se ha habilitado un nuevo examinador permanente en Melilla, y que además se desplazará otro funcionario de forma temporal “para poder acabar con esta bolsa”.
Beltrán considera que este refuerzo puede ser suficiente si se mantiene en el tiempo. “Con dos examinadores constantes, que no sea uno y cada tres meses que venga otro, yo creo que sí”, afirma. “Siempre hemos tenido dos examinadores y hemos ido bien”.
Según explica, “de momento nos han dicho que vamos a tener dos examinadores, más en este caso concreto va a venir uno itinerante, o sea que de momento tendremos tres. No sé si por un mes, un mes y pico van a ser tres, con lo cual igual arregla un poquito algo de lo que hay. Y si a partir de que se vaya el itinerante se quedan dos fijos, pues yo creo que sí, que con eso iremos bastante bien.”








