El Parque Hernández cuenta desde ayer con una nueva zona infantil, que ha incorporado las últimas tendencias en este tipo de instalaciones y que ha convertido el espacio en un lugar inclusivo, abierto a todos los pequeños melillenses. La ampliación y la dotación de materiales hace posible que se dé cobertura para casi seiscientos niños, algo realmente interesante para que las familias puedan disfrutar allí de una buena jornada de ocio. Estará abierto desde las diez de la mañana hasta las ocho de la tarde de forma ininterrumpida y ha costado 700.000 euros.
Es importante que uno de los principales pulmones de la ciudad, situado en pleno centro, comience con esta actuación una restauración que debe extenderse a otros muchos aspectos del parque, tal y como adelantó el consejero de Medio Ambiente y Naturaleza, Daniel Ventura. Sobre todo si tenemos en cuenta que en 2026 se cumplirán 125 años desde la inauguración de estas instalaciones, impulsadas en el mismísimo casco modernista de la ciudad por el entonces comandante general de Melilla, Venancio Hernández.
Ya entonces este militar, que terminó dando nombre al "jardín", comprendió que crear ese parque podía mejorar la calidad de vida de los melillenses, además de embellecer el centro urbano. Y ese fue su objetivo cuando planteó el uso de esos terrenos para ubicar un recinto que hoy en día tiene un alto valor arquitectónico, paisajístico, histórico y cultural.
Otro de los detalles característicos del parque es que acogió la celebración de los festejos patronales de Melilla desde 1910 hasta 2007, cuando se optó por montar la Feria en la Plaza de San Lorenzo. Solo ese dato da idea de la trascendencia que el recinto tiene para la vida de esta ciudad.
Su puerta de entrada, el templete central, el singular cerramiento y sus fuentes hacen de estas instalaciones una de las más famosas y reconocibles de Melilla, lugar para citas de jóvenes y mayores, testigo de amores y desamores, de aquel Portal de Belén que tantos melillenses que peinan canas tienen en su álbum de fotos de la niñez.
El Parque Hernández es parte intrínseca de esta ciudad, de sus habitantes. De ahí que su cuidado deba ejercerse con el mimo que merecen tantas historias personales nunca escritas pero siempre dentro de todos los que han tenido la suerte de conocerlo y disfrutarlo.








