Desde el pasado lunes, los colegios e institutos de Melilla están recibiendo la visita del enfermero diabetológico Mohamed Abdelkader, que está impartiendo charlas a los adolescentes sobre la diabetes, su prevención y la importancia de la educación en salud. La iniciativa parte de la Asociación de Personas con Diabetes de Melilla (Adimel) y se enmarca en una campaña que coincide con la incorporación de enfermeros en los centros educativos por parte de la Ciudad Autónoma, una medida pensada para atender a los menores ante cualquier problema sanitario.
Cada día, Abdelkader acude a un colegio o instituto diferente para acercar la realidad de la diabetes a los alumnos, desmontar mitos y enseñar conceptos básicos sobre alimentación, control del azúcar o ejercicio físico. Según explica la presidenta de Adimel, Mercedes Cohen, las sesiones se adaptan al nivel de los niños y jóvenes. “Cada día está en un colegio diferente, impartiendo charlas según el nivel del niño. El grado de diabetes no varía, es el mismo: diabetes tipo 1, pero las charlas son para todos los niños”, detalla.
Educación antes que teoría
Las charlas comenzaron el lunes y se centran en la prevención y la educación, más que en los aspectos puramente clínicos. “Se está trabajando en esa línea. Los profesores están muy implicados y también están yendo a los colegios las enfermeras diabetológicas. Eso ha sido un avance muy importante”, señala Cohen.
El propósito no es solo enseñar cómo se maneja la enfermedad, sino normalizarla dentro del entorno escolar. Adimel considera fundamental que los menores con diabetes puedan vivir con tranquilidad y sin ocultar su situación. “Lo que se busca es normalizar lo que es la diabetes entre los niños, educarlos para que entiendan que no hay que ocultarla, sino todo lo contrario. Que sepan que hay personas con diabetes que logran lo que se propongan, deportistas, jugadores... que vean que se puede conseguir lo mismo”, comenta la presidenta.
Un apoyo también para las familias
Cohen explica que la presencia de enfermeros en los centros y las charlas de Mohamed Abdelkader sirven como herramientas para los niños y las familias. “No se trata de reducir el miedo, sino de darles herramientas. A través de estos encuentros aprenden a manejar su bomba de insulina, a entender su tratamiento y a resolver dudas. Muchos de ellos la llevan puesta y deben saber cómo actuar ante cualquier cambio. Además, saben que pueden contar con la asociación si necesitan ayuda, porque este enfermero trabaja con nosotros, está contratado por Adimel”, indica.
La presidenta recuerda que los colegios cuentan también con enfermeros contratados por la Ciudad Autónoma, pero aclara que no todos tienen formación específica en diabetes. “Hay que dejar claro que no todos son enfermeros diabetológicos, que es algo distinto”, matiza.
Aprender sin miedo
Las sesiones de Abdelkader se enmarcan en un trabajo más amplio de Adimel con los jóvenes. La asociación ha puesto en marcha el programa ‘Mi diabetes, mis normas’, un proyecto educativo y motivador que comenzará el próximo viernes 25 de octubre en su sede de la calle Madrid número 3. Está dirigido a adolescentes de 14 a 16 años y tiene como objetivo crear un espacio donde puedan expresarse libremente, compartir experiencias y aprender a convivir con la enfermedad de manera positiva.
Los talleres estarán guiados por Hanan Mohamed y Mohamed Abdelkader, enfermeros con experiencia en educación diabetológica. A través de actividades dinámicas y participativas, se abordarán temas como el control del azúcar, la alimentación o la gestión emocional. El enfoque es práctico y busca que los jóvenes aprendan a convivir con la diabetes sin que esta limite su vida diaria.
Entre los contenidos figuran aspectos esenciales como cómo controlar la glucemia en situaciones de estrés o deporte, el conteo de raciones de alimentos sin agobios o la manera de gestionar los momentos de bajón emocional. Todo ello bajo una premisa clara: la diabetes no define quién eres, sino cómo decides afrontarla.
Normalizar desde el aula
Tanto las charlas en los colegios como los talleres en la sede de Adimel comparten un mismo objetivo: educar desde la cercanía y la normalidad. Para Cohen, la clave está en la educación. “La prevención pasa por enseñar, por hablar del tema sin miedo. Cuanto más se conozca, más fácil será que los niños con diabetes se sientan parte del grupo y los demás sepan cómo ayudarlos si lo necesitan”, apunta.
Las actividades de Mohamed Abdelkader están ayudando a crear un ambiente más comprensivo y participativo en los centros escolares, donde los alumnos aprenden a empatizar y a entender la enfermedad como una realidad más de la vida cotidiana.
Con estas acciones, Melilla avanza hacia una educación en salud más cercana, en la que la información y la empatía se convierten en las mejores herramientas para convivir con la diabetes.








