Por si ya fueran pocas las materias en las que el Gobierno de la Ciudad, y muchos melillenses, expresan sus quejas respecto al trato dispensado por el Ejecutivo central -sanidad, educación, frontera y transporte, singularmente-, este lunes Miguel Marín añadió otro: la falta de examinadores y de ordenadores para hacer los exámenes de los diferentes carnés de conducir.
Ello lleva a unas esperas, según el consejero -quien así lo supo después de reunirse con los representantes de las autoescuelas en Melilla- de prácticamente un año entre una cosa y otra.
Por este motivo, no son pocos los ciudadanos melillenses que se ven obligados a sacarse el carné en la península, lo cual resulta especialmente molesto para los estudiantes universitarios, quienes en toda España suelen aprovechar los veranos para obtener la licencia. Actualmente son 637 personas las que se encuentran a la espera de poder examinarse según sus cifras -544 del carné de coche y 93 del carné de moto-. En una localidad tan pequeña como Melilla, como poco, los datos resultan alarmantes.
Además, hay 97 personas esperando para el carné de camión, lo que lastra económicamente a la ciudad autónoma, ya que faltan conductores para este tipo de vehículos y los interesados no tienen posibilidad de obtener el carné.
Ciertamente, no se ahorró calificativos -siempre negativos- Marín para la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, a quien acusó de “desidia, dejadez, incompetencia y abandono total en todos los sectores”.
Ante este panorama, el consejero anunció que los parlamentarios del Grupo Popular -Sofía Acedo en el Congreso de los Diputados y Fernando Gutiérrez-Días de Otazu e Isabel Moreno en el Senado- preguntarán próximamente al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cómo una situación así se puede estar dando en una ciudad española y europea.
El Gobierno local está haciendo todo lo que puede, cuando van algo más de dos años desde su elección, para sortear todos los obstáculos que hay en medio para que Melilla salga del pozo. El problema es que muchas de las competencias -la mayoría, acaso- dependen de Madrid. La esperanza del Ejecutivo autonómico y de muchos ciudadanos es que esto cambie si Alberto Núñez Feijóo llega al poder, aunque, para ello, deberá batirse con un Pedro Sánchez que ya ha anunciado que se volverá a presentar y que ha demostrado sobradamente su capacidad de resistencia cuando todo el mundo lo daba por muerto.








