El Ministerio de Defensa ha dado marcha atrás en la compra de drones para Melilla debido a que los modelos adquiridos eran de origen chino. Esta medida afecta directamente a un plan inicial destinado a dotar a las unidades del Ejército en Melilla de sistemas aéreos no tripulados, como parte de una estrategia para mejorar la capacidad de observación y control en el entorno fronterizo.
Según ha adelantado El Confidencial Digital, la anulación de la compra fue promovida por el Mando de Canarias, el órgano encargado de gestionar la adquisición de este tipo de material para las unidades ubicadas en el norte de África. La preocupación principal radica en el riesgo potencial que implica depender de tecnología de fabricación china, un país que no forma parte de los aliados estratégicos de la OTAN.
En particular, los informes técnicos evaluados por Defensa alertaban sobre la posibilidad de que estos dispositivos pudieran ser vulnerables a acciones de espionaje electrónico o presentar limitaciones en cuanto a interoperabilidad con los sistemas de defensa actuales. Esta situación habría provocado finalmente la cancelación del contrato antes de que los drones llegaran a territorio nacional.
Las fuentes consultadas por El Confidencial Digital señalan que uno de los motivos clave de la anulación fue la creciente preocupación sobre los riesgos cibernéticos asociados al uso de drones de origen chino en operaciones militares. Aunque estos sistemas no iban a ser empleados en misiones de combate, sí formarían parte de las tareas de vigilancia terrestre en entornos estratégicos como el perímetro fronterizo de Melilla.
Asimismo, se pone de relieve una cuestión de fondo sobre la dependencia tecnológica de terceros países ajenos a los marcos de cooperación y seguridad occidentales. La posibilidad de que los sistemas contuvieran componentes susceptibles de ser activados, monitorizados o interferidos remotamente por agentes extranjeros fue otro de los factores que llevaron a tomar esta decisión.
La decisión de anular la compra contrasta con lo anunciado meses atrás por Defensa, cuando se preveía dotar a Melilla con estos drones como parte de una estrategia de modernización tecnológica. Según recogió El Faro de Melilla en julio, estos dispositivos procedentes de China serían empleados tanto en Melilla como en Ceuta para labores de observación y vigilancia del entorno.
Aquella información indicaba que la adquisición se realizó en el marco de una compra centralizada que también beneficiaría a unidades en territorio peninsular, aunque Melilla y Ceuta tendrían prioridad por su situación geográfica. El objetivo era dotar a los militares destacados en ambas ciudades autónomas de herramientas más eficaces para detectar movimientos sospechosos y reforzar la protección del perímetro fronterizo.
Tras la cancelación, el Ejército se encuentra ahora en fase de estudio para determinar qué tipo de drones o sistemas alternativos podrían emplearse en Melilla. El objetivo sigue siendo el mismo: mejorar la capacidad de observación en terreno, pero sin comprometer la ciberseguridad ni la autonomía tecnológica del sistema de defensa nacional.
No se ha especificado aún si el nuevo proveedor será europeo, estadounidense u otro fabricante homologado por la OTAN, aunque todo apunta a que la elección se hará bajo estrictos criterios de seguridad y compatibilidad.
La medida marca un giro en la política de adquisiciones tecnológicas de Defensa y pone de manifiesto la creciente importancia que tienen hoy los factores geoestratégicos y tecnológicos a la hora de dotar a las Fuerzas Armadas de nuevo equipamiento.








