Con el comienzo del nuevo curso académico cada vez más cerca y siendo septiembre también un mes de arrancar nuevas andaduras laborales, el mercado del alquiler en Melilla se ha reactivado a lo largo de estas últimas semanas tras la calma del verano.
El alquiler sigue siendo una opción más deseada para aquellos que no quieren comprometerse con un piso. Sin embargo, los inquilinos afrontan serias dificultades a la hora de poder arrendar. Ya sea por unos precios cada vez más elevados o por escasez en la oferta, el alquiler en Melilla es cada vez más difícil.
Según el último Barómetro del Alquiler, elaborado por el Observatorio del Alquiler de la Fundación Alquiler Seguro y la Universidad Rey Juan Carlos, el coste medio de arrendar una vivienda en la ciudad autónoma se sitúa ya en 761 euros mensuales. Aunque alejadas de los 1.155 euros mensuales de la media nacional, las cifras de Melilla suponen un incremento del 1,1% respecto al trimestre anterior y un 2% en comparación con el mismo periodo del año pasado.
Cabe destacar además que la oferta de alquiler parece ir a la baja en Melilla, pues según las previsiones recogidas en el mismo informe, durante todo el 2025 se ofertarán en la ciudad un total de 798 viviendas, lo que representa un descenso del 7,1 % respecto a las 859 que salieron al mercado en 2024. Una contracción que puede agravar la escasez de viviendas disponibles y contribuir a un nuevo repunte en los precios.
El Faro ha visitado algunas inmobiliarias de Melilla para preguntar como está la situación actual en el mercado del alquiler y qué buscan los propietarios.
En el caso de Meliurbis, la trabajadora Patricia ha confirmado que pese a darse una demora en los alquileres de estudiantes y profesores, la oferta de esta agencia inmobiliaria está prácticamente completa.
Por su parte, Dunia Embark, trabajadora de la inmobiliaria Casa's quiso resumir cual es el principal problema del mercado del alquiler en Melilla, destacando una amplia demanda y una oferta cada vez más menguante.
"Hay mucha demanda de personas buscando alquileres, pero no hay tanta oferta. Ello conlleva que los precios hayan subido este verano una barbaridad. Ahora mismo, el precio medio del alquiler de un apartamento ronda los 700 euros".
Asimismo, Dunia habló del cierre de la Residencia de Estudiantes y Deportistas para su reforma como una causa de que la demanda haya aumentado tanto estas últimas semanas, puesto que los jóvenes buscan piso para este próximo septiembre.
En la Agencia Melilla Urbana, por otro lado, han notado una bajada en el número de alquileres con respecto a años anteriores.
"Yo puedo alquilar seis o siete al mes, ante alquilaba unos quince cada mes", dijo la agente Vanessa Aranda.
La mayor parte de los alquileres tienen una duración de un año. No obstante, muchos de ellos suelen extenderse a lo largo de la duración de un curso escolar.
Destaca además la cuestión de la fianza. Esta garantía económica es un mes del alquiler y, aunque no es obligatorio, las inmobiliarias la depositan en la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Melilla (Emvismesa).
"Cuando el inquilino se marcha, el propietario la recupera y la devuelve si la vivienda se encuentra en las mismas condiciones en las que la dejó".
Centro e industrial, las zonas más demandadas
Los inquilinos que acuden a los servicios de las agencias inmobiliarias suelen solicitar las zonas donde prefieren residir. De acuerdo con las agencias consultadas por este medio, hay 3 barrios de nuestra ciudad que coinciden en dichas preferencias: El centro, el Industrial y el Tesorillo.
En general, afirmaron, piden una vivienda en un lugar céntrico o cercano al Campus. Además, en el caso de los inquilinos que vienen de la península, muchos acuden con referencias de melillenses o de otras personas que han vivido aquí.
"Suelen demandar una zona que sea buena y cercana al trabajo y servicios".
En otros barrios de la ciudad también existe una amplia oferta de alquiler, aunque menos solicitada. Se trata de zonas que ofrecen alquileres más reducidos.
Funcionario, el inquilino más solicitado
Los propietarios buscan una estabilidad económica en el perfil del inquilino. Es por ello que son los trabajadores públicos los más demandados por los arrendadores.
En Meliurbis destacan como el perfil de inquilino que más les piden suele ser el de "una persona económicamente solvente".
Por su parte, en la inmobiliaria Casa's manifiestan como los propietarios buscan una estabilidad económica en sus futuros inquilinos.
"Nos cuesta estar preguntando a que se dedican, pero muchos propietarios son estrictos en los perfiles demandados, quienes profesores, policías o guardias civiles".
Precios prohibitivos
Este medio ha consultado también a algunos ciudadanos sobre cómo ven la situación del mercado del alquiler en Melilla.
Para Antonio, los precios de los alquileres son más elevados en Melilla que en muchos otros puntos de la península. Una cuestión que para este joven, residente en el barrio del Real, hace que a muchos no les quede otra opción que compartir piso o vivir con sus padres, como es su caso.
Mirando al futuro, Antonio afirma que en el supuesto caso de independizarse, deberá encontrar una casa más pequeña de lo que desearía para poder hacer frente al resto de gastos.
"No creo que una casa de 100 metros cuadrados entre dentro de mi presupuesto si quiero comer".
Ana, por su parte, vive con su familia en el barrio de Ataque Seco. Actualmente su domicilio es propiedad de un familiar, pero se le queda pequeño para vivir junto a su pareja y sus dos hijos pequeños. Por ello de vez en cuando mira ofertas en busca de un domicilio más grande. Una búsqueda poco productiva ante "lo caro que está todo".
Para Tania, la situación del alquiler es cada vez peor en Melilla. Esta joven lleva meses buscando una vivienda de dos habitaciones y los precios se encuentran en un baremo que ronda los 800 y 1.000 euros.
"Está todo por las nubes, no creo que las casas valgan esos precios".
Por otro lado, esta joven melillense lamentó el requisito de algunos propietarios de alquilar su vivienda única y exclusivamente a funcionarios.
"¿Qué casa nos queda al resto? No lo veo justo, es muy frustrante".
En el caso de Juan Luis, este joven considera que alquilar en Melilla presenta serias dificultades, especialmente, debido a los precios de la mayoría de las viviendas. Un monto, afirma, que no suele corresponder con los salarios de los inquilinos.
"Llega final de mes y no te queda casi nada para subsistir".
Juan Luis no considera de recibo que gran parte de la población dedique su salario a pagar el alquiler. Por ello, instó a las Administraciones a actuar, tanto a través de más ayudas para facilitar el acceso a la vivienda como mediante la construcción de Viviendas de Protección Oficial.
"Se deben eliminar muchas regulaciones para edificar en más zonas y con mayor rapidez, ya que en Melilla hay muchas zonas deshabitadas y terrenos que podrían aprovecharse".
Lourdes tiene su casa en propiedad, aunque conoce de primera mano la situación del mercado del alquiler en Melilla. Sus padres viven de alquiler en el Real y su hermana en el Tesorillo. En ambos casos, denuncia que no deja de subir el alquiler. En el caso de sus padres, entraron en su casa actual por 700 euros y ya van por más de 800. Mientras, su hermana accedió a su vivienda actual por 650 euros y en total paga unos 900.
"El alquiler en Melilla es bastante caro y hay poca oferta. Encima cada vez sube más".
Alquiler en Melilla
El precio del alquiler en Melilla continúa su tendencia alcista. Según el último Barómetro del Alquiler, elaborado por el Observatorio del Alquiler de la Fundación Alquiler Seguro y la Universidad Rey Juan Carlos, el coste medio de arrendar una vivienda en la ciudad autónoma se sitúa ya en 761 euros mensuales, lo que supone un incremento del 1,1 % respecto al trimestre anterior y un 2 % en comparación con el mismo periodo del año pasado.
Aunque este importe todavía se mantiene lejos de la media nacional, que ha alcanzado los 1.155 euros mensuales, el impacto sobre la economía de las familias melillenses es considerable. Tal como recogió El Faro en un reportaje reciente, el alquiler absorbe entre el 45 % y el 55 % del salario mensual en la ciudad. Esto quiere decir que una persona con un ingreso medio de 1.500 euros puede llegar a destinar más de la mitad de su sueldo solo a mantener su vivienda.
Esta carga económica limita considerablemente la capacidad de ahorro y el margen disponible para otros gastos básicos como alimentación, transporte o educación. La situación se vuelve especialmente crítica para jóvenes, familias monoparentales y trabajadores con sueldos por debajo de la media.
A pesar de esta presión, el informe del Observatorio señala que el mercado en Melilla mantiene un equilibrio entre la oferta y la demanda. Cada vivienda disponible recibe, de media, el interés de 12 personas en los primeros 10 días, una cifra mucho más baja que la registrada en otras zonas de España, donde pueden llegar hasta 141 solicitudes por inmueble.
Sin embargo, la oferta de alquiler parece ir a la baja. Según las previsiones recogidas en el mismo informe, durante 2025 se ofertarán en Melilla un total de 798 viviendas, lo que representa un descenso del 7,1 % respecto a las 859 que salieron al mercado en 2024. Esta contracción puede agravar la escasez de viviendas disponibles y contribuir a un nuevo repunte en los precios.
La falta de construcción de vivienda protegida también influye en esta problemática. De acuerdo con los datos publicados por El Faro, solo el 5,3 % de las viviendas construidas entre 2011 y 2020 fueron de protección oficial, y desde 2019 no se ha construido ninguna nueva en esa categoría. Aunque hay previstas 68 viviendas públicas cuya primera piedra se colocará en 2025, muchos expertos consideran que estas cifras son insuficientes para frenar la crisis habitacional.
Otro factor que está tensionando el mercado es el auge del alquiler vacacional. En la ciudad hay más de 70 alojamientos turísticos activos, con precios medios de unos 67 euros por noche, aunque los hay desde 17 euros. Los ingresos anuales estimados por este tipo de alquiler se sitúan entre 9.000 y 13.000 euros, lo que representa un incentivo claro para los propietarios frente al alquiler residencial.
En un intento de paliar esta situación, la Ciudad Autónoma ha implementado un sistema de aval público para facilitar el acceso a la vivienda a jóvenes menores de 35 años y familias con recursos limitados. Este mecanismo garantiza a los propietarios el cobro del alquiler incluso si el inquilino no puede pagarlo. No obstante, asociaciones vecinales y expertos insisten en que es necesaria una estrategia integral que incluya medidas fiscales, promoción de vivienda pública y control sobre los usos turísticos de inmuebles.
El mercado de alquiler en Melilla afronta, así, un futuro incierto. La combinación de precios al alza, baja oferta, fuerte carga económica sobre los hogares y la competencia del alquiler turístico exige una respuesta estructural y sostenida por parte de las autoridades para garantizar el derecho a una vivienda digna.






